
Bulworth
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The Visitor
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FICHA TÉCNICA
Título original “Revolutionary Road”
Año 2008
Duración 119 min.
País Estados Unidos
Dirección Sam Mendes
Guión Justin Haythe (Novela: Richard Yates)
Música Thomas Newman
Fotografía Roger Deakins
Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates, M. Shannon, K. Hahn, David
Harbour, Dylan Baker, R. Easton, Zoe Kazan, Jay O. Sanders, Max Casella, Ty Simpkins
Productora Coproducción Estados Unidos-Reino Unido; DreamWorks SKG, Paramount
Vantage, BBC Films
Género Drama. Romance | Años 50
Sinopsis:
Años 50. Frank (Leonardo DiCaprio) y April (Kate Winslet) se conocen en una fies-ta y se enamoran. Ella quiere ser actriz. Él sueña con viajar para huir de la rutina y experimentar emociones nuevas. Con el tiempo se convierten en un estable matrimonio con dos hijos que vive en las afueras de Connecticut, pero no son felices. Ambos se enfrentan a un difícil dilema: o luchar por los sueños e ideales que siempre han perseguido o conformarse con su gris y mediocre vida cotidiana. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "REVOLUTIONARY ROAD"
A Richard Yates, autor de la novela “Revolutionary Road” en la que se basa la película de hoy, nada le fue del todo bien en su vida, como tampoco a sus personajes. El alcohol y la soledad lo convirtieron en un ser atormentado con cierta aversión al trato con otras personas.
Se ganaba la vida escribiendo catálogos de máquinas calculadoras y como periodista, dando clases de literatura, escribiendo los discursos de Robert Kennedy y fue guionista.
Fue un estudioso de la soledad. Así lo atestiguan sus siete novelas y dos libros de cuentos. La película (estrenada en 2008) hizo que volvieran a editarse todos sus libros, ya descatalogados. Pero Richard Yates ya estaba muerto, desde 1992, de un enfisema.
Su primera novela “Revolutionary road” (1961), que había sido elogiada por la crítica y por otros escritores, nunca había tenido un gran éxito comercial. La tirada se agotó y no se volvió a imprimir.
Sam Mendes, su director, que ya había explorado las partes más oscuras de una relación conyugal en “American Beauty” que logró el Óscar a la mejor película del año y al mejor director. Después hizo una lírica y sólida película de gánsteres, “Camino a la perdición”. Aunque también ha rodado dos películas de la serie de James Bond: “Skyfall” y “Spectre.
La pareja protagonista (Leonardo DiCaprio y Kate Winslet trabajaron juntos por primera vez en“Titanic”. Once años más tarde volvieron a coincidir en Revolutionary Road, donde un crítico ironiza diciendo que esta historia es “otro tipo de naufragio”.
A Kate Winslet (estupenda intérprete, la revista “New York” la destacó como la "mejor actriz angloparlante de su generación”), casada con Sam Mendes cuando hizo esta película, podemos recordarla en “El lector” (por la que recibió el Óscar a la mejor actriz), “Steve Job”, “Un dios salvaje” de Polanski, o “Wonder Wheel”, la última estrenada de Woody Allen. Y a Leonardo DiCaprio, desde “¿A quién ama Gilbert Grape?” le hemos visto en películas como “Gangs of New York”, “Shutter Island”, “Infiltrados”, “El lobo de Wall Street” (todas con Scorsese), o también en “Diamante de sangre”, “Origen”, “Django desencadenado” o “El renacido”, de González Iñárritu, donde por fin consiguió el Óscar.
Les acompañan en la película, entre otros actores y destacando, Kathy Bates a la que vimos en “Misery”, “Tomates verdes fritos”, o “Midnight In Paris”, de Woody Allen. Y asimismo Michael Shannon como su hijo, un actor que sube como la espuma y que fue nominado al Óscar como mejor actor de reparto por “Revolutionary Road” y ocho años más tarde por “Animales nocturnos”; y que es uno de los tres protagonistas de “La forma del agua”, la película de Guillermo del Toro, el Óscar de este mismo año.
Un crítico ha escrito: “No es realmente una película en la que te puedas sentar y simplemente disfrutar o entretenerse. Si solo buscas entretenerse y pasar un buen rato viendo una película, no creo que la recomiende”. (Así, que, si alguno desiste...) Y otro añade en su comentario estas palabras: “Aparentemente, los Wheeler forman un matrimonio perfecto, con unos hijos perfectos, que viven en una casa perfecta, de una calle perfecta, de un país perfecto”.
PARA EL COLOQUIO
“Todos iguales. Todos felices. Todo perfecto”, se señala en una reseña de “Revolutionary Road”... Realmente, la película no es que profundice, sino que, mete el dedo en la llaga, ahondando en los personajes hasta sacarles todo el jugo.
Como dicen que dijo una vez Gabriel García Márquez: “Empezamos a envejecer cuando dejamos de perseguir nuestros sueños”. Ellos tenían un sueño, que era París; pero lo desecharon porque la vida les llevaba por otros caminos, o porque fueron cobardes y no se atrevieron.
La única señal irónica es el nombre de la calle donde se instalan los Wheeler: “Revolutionary Road”. Richard Yates admitía ante un entrevistador que “intentaba que el título sugiriese que la vía revolucionaria, el espíritu revolucionario de 1776 (fecha de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos) se había convertido en los años cincuenta en algo muy parecido a un callejón sin salida”.
¿O no será que las fórmulas sociales que engloban el éxito, la madurez, el crecimiento, la familia, etc., están completamente equivocadas? ¿Y que todo el tinglado que han montado para ser felices resulta falso?
Frank se siente frustrado y no quiere repetir la vida mediocre y aburrida que heredó de su padre en Knox. Pero allí sigue. Y April (Epril), a pesar de que tuvo aspiraciones artísticas, ahora ¿adónde se han ido?Y, mientras, como señalaba un reconocido crítico norteamericano, Roger Ebert, en su reseña y recordando a John Lennon: “La vida es lo que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes”.
A partir de que se pospone el viaje a París, es como si ella que creía que podían hacer algo hermoso en la vida y ahora duerme en el sofá-, viera que todo va a ir mal sino hay viaje. (Pero no es París, sino la posibilidad de cambiar).
“No puedo irme... ni quedarme -reflexiona delante de Shed, cuando van a acostarse- ¿Qué sentido tiene mi vida?”.
El personaje de John (Michael Shannon) el hijo desequilibrado (pero que tiene un doctorado en matemáticas), que sirve como catalizador en la historia , un loco que dice las verdades que los cuerdos callan, que lanza frases demoledoras y acertadas respecto a los Wheeler, como cuando les llama “Los simpáticos revolucionarios de Wheeler Road”, o le dice a Frank, “Si quieres jugar a las casitas debes tener un trabajo aunque no te guste”, o a Epril en su nuevo embarazo: “¿Sabes de lo que me alegro... Me alegro de no ser yo ese crío”.
Yo creo que está bastante claro que Epril atenta contra su vida por cómo lo prepara todo (fuera de tiempo) para librarse del feto, asumiendo que no le gusta la vida que tiene. ¿Tiene otra salida?... “Se lo ha provocado ella”, dice Frank en su desesperación.
El último plano de la película: el marido de Kathy Bates, la que les vendió la casa, se lleva la mano al bolsillo de la camisa y baja el sonido del audífono hasta desaparecer. No oigamos más hablar de los Wheeler, parece decir el plano. Es cosa del pasado.
La película recuerda mucho al teatro de Tennessee Williams, por ejemplo, a “Un tranvía llamado deseo”, o “El zoo de cristal”, donde, como decía antes de la película, en lugar de contar cosas nuevas se profundiza en aquellas de las que se parte.
Después de la bronca entre los dos (donde la cámara va a mano), vemos como un paso de tiempo con tres planos hechos con la cámara en el trípode, donde todo está perfecto, hay calma, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiéramos visto nada. Buena idea de realización por parte de Sam Mendes: de la tempestad a la calma.
En cuanto a su manejo de los actores (el teatro está muy presente), los dirige con impecable mano maestra, aunque partiendo de que ellos (tanto DiCaprio, bordando un personaje afectado, falso, pero sobre todo Kate Winslet, contenida, expresando emoción con apenas una mirada) así como el resto (especialmente Kathy Bates y Michael Shannon), son magníficos y se han entregado totalmente a sus personajes y la historia que tienen que contar.
JESÚS YAGÜE