
Jennie
28/12/2012
Almas desnudas
22/02/2013
FICHA TÉCNICA
FICHA TÉCNICA
Título original "Leave Her to Heaven"
Año 1945
Duración 110 min.
País Estados Unidos
Dirección John M. Stahl
Guión: Jo Swerling (Novela: Ben Ames Williams)
Música Alfred Newman
Fotografía Leon Shamroy
Reparto: Gene Tierney, Cornel Wilde, Jeanne Crain, Vincent Price, Mary Philips,
Ray Collins, Gene Lockhart, Reed Hadley, Darryl Hickman, Chill Wills
Productora: 20th Century Fox
Género: Drama. Intriga | Melodrama. Celos
Grupos: Adaptaciones de Ben Ames Williams
Sinopsis:
Richard Harland (Cornel Wilde), un joven escritor, conoce en un tren a Ellen Berent (Gene Tierney), una bellísima mujer con la que se casa pocos días después. La vida parece sonreírles, pero Ellen es tan posesiva y sus celos son tan enfermizos que no está dispuesta a compartir a Richard con nadie; tanto amigos como familiares representan para ella una amenaza de la que intentará librarse, provocando la desgracia de quienes les rodean. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "QUE EL CIELO LA JUZGUE"
Dice Hamlet en el primer acto del drama de Shakespeare:
"¡Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que se sueñan en tu filosofía!... Pero venid, jurad como antes, y así, que el cielo os ayude, que por muy rara y extravagante que sea mi conducta..."
Y de aquí, de "Que el cielo os ayude..." viene el título de la película de hoy.
Gene Tierney encarna a Ellen, una mujer con una mirada escrutadora y ausente, que acude a un rancho de Nuevo México para esparcir las cenizas de su padre, recién fallecido.
(Y lo demás lo veremos a continuación).
El productor, Darry F. Zanuck, buscando historias para Gene Tierney (que ya era su esposa) después del éxito de "Laura" (vista ya en Cine Club), compró los derechos de la novela que decidió seguir lo más fielmente posible. La intención era rodarla en blanco y negro, pero decidió que el film se hiciera en Technicolor, costoso sistema entonces, que sólo se empleaba en una de cada diez películas Gene Tierney luce veinticuatro modelos distintos a lo largo de la película, entre batas, camisones y bañadores. Estamos ante una película de lujo y esplendor.
Al frente del proyecto, Zanuck puso al director John M. Stahl, porque no daba problemas.
Pero fue un acierto, puesto que este director, especializado en melodramas, como "Imitación a la vida", "Sublime obsesión", "Las llaves del reino" o "Débil es la carne" construía un cine de aire elegante y moderno que son verdaderos autorretratos de la sociedad de la época.
PISTAS ANTES DE VER LA PELÍCULA
En cuanto empieza la película vamos a ver la importancia que el director da a la mirada, esa mirada como perdida, ausente, de Gene Tierney (más sutil aún que en Laura), y el valor que tiene en el transcurso del relato.
Un tema del que podemos hablar también es la dependencia que tiene la protagonista de su progenitor. ¿Puede un padre o una madre tener tanta influencia en los hijos?
Otro asunto sería, ¿Hasta dónde está permitido hacer cosas para salvar el amor? Hay un tema que late en la película, que es la intimidad de la pareja en el dormitorio, teniendo en cuenta que en esos años generalmente en los dormitorios no pasaba nada.
Que os guste. Y luego hablamos.
PARA EL COLOQUIO
"La subyugante fascinación de la maldad", titulaba un crítico su crónica sobre la película.
"Nunca dejaré que te vayas", le dice a Richard Gene Tierney, mientras agonizando le toma su mano. Y después de morir a él le cuesta desprenderse de esa mano ya muerta, como si ella se lo quisiera llevar a no sé dónde.En pocas películas podemos encontrar que esté más claro quien es la mala. Como ese momento en el que Ellen prepara su escena para acabar con el bebé de su embarazo. Gene Tierney encarna una figura memorable de maldad femenina, en boga en el cine norteamericano de los años 40 y en la línea de las interpretadas por Bette Davis, Joan Crawford o Barbara Stanwynk.
Esa mujer, atractiva, adorable, de rostro angelical pero posesiva y patológica. Su pasión amorosa, desenfrenada, va destruyendo todo aquello que cree que intenta separarla del objeto de su enfermiza pasión, llegando incluso más allá de la misma muerte. Personaje odioso, de los que dan mucha rabia y a la vez fascinan.
Ellen no quiere compartir a su marido con nadie y arrastra un oscuro trauma psicológico del pasado, posiblemente relacionado con un amor desquiciado hacia su padre.
Pero Ellen nunca mata directamente a nadie, sino que más bien provoca sus muertes.
Y al mismo tiempo es un ama de casa ideal que cocina para su marido e insiste en llevar ella todas las tareas del hogar, sin criados.
No quiere ni que Richard escriba, solo que se dedique a ella todo el tiempo.
Por otro lado, nadie puede olvidar las oníricas e inquietantes imágenes de Ellen a caballo, esparciendo las cenizas de su padre en medio de un paisaje de salvaje belleza.
O la escalofriante secuencia en la que contempla impasible desde la barca, tras unas gafas negras que ocultan sus ojos, como se ahoga el hermano de su marido.
El rostro de Gene Tierney cuando Richard y la familia de ella le dicen que la habitación de su padre será para el niño que espera.
La salida del agua de Gene Tierney con el bañador rojo me recordó la de Úrsula Andrews en el "Agente 007 contra el Doctor No".
La película ganó el Óscar a la mejor fotografía, y obtuvo tres nominaciones más: a la mejor actriz, a la mejor dirección artística y al mejor sonido.
No tiene desperdicio el atuendo de la protagonista y su familia a la llegada al rancho, entre abrigos de pieles y sombreros. Poco después se da un baño en el estanque. O se levanta de la cama enjoyada, peinada y pintada como una puerta, con unos camisones que podría haber llevado a una gala de los Óscar. Un presupuesto de cinco millones de dólares de la época se tiene que notar por algún lado.
JESÚS YAGÜE