
After Life
12/04/2019
El soplo al corazón
10/05/2019
FICHA TÉCNICA
Título original Eastern Promises
Año 2007
Duración 99 min.
País Reino Unido
Dirección David Cronenberg
GuiónSteven Knight
Música Howard Shore
Fotografía Peter Suschitzky
Reparto: Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel, Armin Mueller-Stahl, Sinead
Cusack, Donald Sumpter, Jerzy Skolimowski, JOSÉf Altin, Mina E. Mina, Aleksandar
Mikic, Tatiana Maslany, Sarah-Jeanne Labrosse, Lalita Ahmed, Badi Uzzman,
Don Croll, Raza Jaffrey, Mia Soteriou, R. Kaim, Tereza Srbova, Elisa Lasowski, C. Catalina,
Alice Henley, Tamer Hassan, Michael Sarne, Yuri Klimov, Olegar Fedoro.
Productora: Distribuida por Focus Features. Coproducción Reino Unido-Estados
Unidos-Canadá; BBC Films, Astral Media, Corus Entertainment, Téléfilm Canada,
Kudos Productions Ltd, Serendipity Point Films, Scion Films, Shine Pictures
Género: Thriller. Drama | Mafia. Crimen
Sinopsis:
El misterioso y atractivo Nikolai es el chófer de una importante familia mafiosa de Europa Oriental. Semyon, el jefe del clan, detrás de una sonrisa encantadora, esconde una naturaleza fría y cruel. La estabilidad familiar se tambalea por culpa de Kirill, su alocado hijo, que hace más caso a Nikolai que a su propio padre. La vida de Nikolai cambia de golpe cuando conoce a Anna, una comadrona que trabaja en un hospital de Londres. Anna, muy afectada por la muerte en el parto de una adolescente, decide buscar a la familia sirviéndose del diario que la chica dejó escrito en ruso. Lo malo es que sus indagaciones desencadenan la ira de los mafiosos. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "PROMESAS DEL ESTE"
En Rusia, un país con fronteras y páramos inmensos, siempre ha habido multitud de grupos de ladrones y criminales que vivían en zonas sin apenas explorar de la nación. A comienzos del S.XVII solo en los alrededores de Moscú se contabilizaban más de 30.000 delincuentes, entre ellos bandas que formadas por mendigos, tratantes de caballerías, o campesinos huidos de la explotación de terratenientes, aunque fue a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII cuando los niveles de organización se consolidaron y aparecieron las primeras hermandades y signos exteriores que identificaban la pertenencia a un grupo, sentando las bases del "Vorovskoy Mir"(traducido, "el mundo de los ladrones"). Entonces surgieron los apodos entre ellos, las canciones y una jerga conocida como "fenia", procedente de antiguos vendedores ambulantes rusos que utilizaban palabras prestadas del griego y otros idiomas no vernáculos como el yiddish, mediante el cual se comunicaban en una especie de lenguaje convenido. Después llegaron las contribuciones económicas para sostener la organización y como pago necesario para pertenecer al grupo criminal, y apareció también la especialización en el trabajo y la figura del "jefe". Y fue entonces cuando surgió un código o norma con dieciocho reglas que cualquier ladrón del gremio de los Vorovskoy Zakon (Ley de los ladrones) debía cumplir y respetar como algo sagrado, de lo contrario sufriría duras represalias e incluso la muerte. Entre esas reglas destaco las siguientes:
"Jamás trabajar legalmente, siempre vivir del delito / No colaborar con las auto-ridades, ni participar en acciones públicas ni pertenecer a ninguna organización de la comunidad / No servir en el ejército, ni en las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado / No presentar ninguna propiedad a su nombre, no apareciendo en ningún documento registrado / Cumplir toda promesa hecha a otro ladrón".
Cuando eran capturados y enviados a Siberia, desterrados a los temibles gulags, los Vor v Zakone (ladrones de ley) acaban convirtiéndose en la autoridad presidiaria, incluso por encima de los guardas, llegando a prender fuego a campos de trabajo o recurrir al canibalismo. En ese ambiente cerrado de condiciones infrahumanas, los grupos de estos criminales comenzaron a organizarse de una manera más jerarquizada, y fue cuando el concepto de vory v zakone se reafirmó como una auténtica mafia. Y, de ahí, de los gulags, vienen los tatuajes, una característica esencial del crimen organizado. "Un tatuaje puede hablar por ti, sirve como una fuente de información gráfica sobre tu historia -dice un pre¬so-. Hay que tener en cuenta que al ser despojado de todo lo que tienes, sólo hay una cosa que mantiene tu identidad, tu piel, con lo que gracias a los tatuajes, tu pasado y tu forma de ser quedan todavía contigo".
Estos símbolos son de suma importancia para ellos ya que muestran el sitio que cada uno ocupa en la organización y la propia vida del ladrón, es decir, sus gustos, intereses o tendencias delictivas. No sólo cuenta el dibujo en sí sino el lugar del cuerpo donde se si-túa. Un conocido asesino ruso, Slava Afanasiev, comentaba sobre los tatuajes que "pueden leerse como un libro, son su pasaporte".
En las prisiones, no todos los criminales, hombres o mujeres, se tatúan con gusto, algunos son obligados para así dar a conocer quiénes son realmente (un caso típico serían los homosexuales, que son tatuados con dos ojos en las ingles, indicando que su pene sería la nariz de la cara).
Existen miles de tatuajes diferentes, cada uno con su propio significado o agregando matices a otros. La mayoría de ellos muestra contenido sexual, violento, político o espiritual:
Las estrellas en los hombros indican que se trata de una "autoridad" entre criminales, y en las rodillas se da a entender que no se inclinan ante nadie. Una iglesia se interpreta como la casa de Dios y por tanto a la prisión como la casa del ladrón, y el número de cúpulas significa el número de condenas. La cruz se tatúa normalmente en el pecho, lo que sirve para demostrar una devoción a las tradiciones de los ladrones y como prueba de que se está "limpio" ante sus compañeros. Un puñal atravesando el cuello indica que se ha asesinado a alguien en prisión y que está disponible para hacer otros trabajos. Las gotas de sangre representan el número de asesinatos cometidos. Una Virgen con un bebe puede significar que se es un delincuente desde muy joven o que se tiene un hijo en prisión. Las calaveras en dedos u otros lugares, son una por cada persona asesinada.
Además, muchos de ellos no muestran únicamente un dibujo sino un texto, frases, fechas relevantes o extractos de canciones criminales en jerga fenya que serían los conside-rados como tatuajes líricos.
Después de este prólogo (datos importantes para situar el ambiente y los personajes de la película de hoy, Promesas del este), vamos con ella:
Cuando Vigo Mortensen, su protagonista, conoció a David Cronenberg, su director, pensó: "Qué hombre tan amable, y hace películas estremecedoras".
No cualquier director puede lograr que con sólo ver una imagen de alguna de sus pe¬lículas, se pueda identificar claramente a su realizador. Muchos lo llaman "cine de autor". Ese cine en que el director mantiene ciertas características visuales y técnicas en todas sus películas que las hacen reconocibles en cualquier lugar, gracias a la libertad con que hace su trabajo, la capacidad estética que presenta, y cierto grado de autonomía fetichista para con algunos temas.
Voy a recordar algunos datos sobre David Cronenberg, de cuando vimos aquí "Una historia de violencia", interpretada también por Vigo Mortensen.
Tomé conciencia del poder de las imágenes y de los temas en los que David Cronenberg se siente cómodo, viendo "Inseparables", un relato tenebroso y enfermizo que se basaba en una historia real en la que dos hermanos gemelos, ambos ginecólogos y centrados en el tratamiento de la fertilidad, adictos a las drogas, fueron encontrados muertos por la policía en el suelo de su apartamento y rodeados de basura. Reconozco que era una película oscura y perversa, pero a mí me cautivó. Pero también es el autor de películas tan particulares -y también tan perversas- como su versión de "La mosca" (la transformación de un humano en una mosca de su tamaño) o "El Almuerzo desnudo", basado libremente en un libro de William S. Burroughs, que arranca presentándonos a un exterminador de cucarachas con pinta de detective de una película de los años 50. Y asimismo es el autor de "Un método peligroso" (la turbulenta relación entre el psiquiatra Carl Jung, su mentor Sigmund Freud y Sabina Spielrein), o "M. Butterfly", igualmente basada en una historia real, donde un diplomático destinado a China se enamora nada más llegar de una actriz a la que ve en un escenario, sin aún conocer que en el Kabuki, todos los papeles están interpretados por hombres. Ese es el tipo de cine que a Cronenberg le interesa, del que se ha dicho que "explora los miedos humanos ante la transformación física y la corrupción". Él mismo ha contado que sus películas deberían ser vistas "desde el punto de vista de la enfermedad, la verdad última de lo que somos".
David Cronenberg es uno de los directores más polémicos, provocadores e influyen-tes del cine actual, que considera que en los actos violentos suele haber excitación sexual, y que el sexo es en esencia un acto agresivo consentido por las dos partes. Cronenberg manifiesta también que hace el cine con su visión personal de la condición humana, mos-trándonos el sexo, la violencia, la vida, la muerte y la miseria del alma humana desde su peculiar punto de vista. "Siempre me he ocupado de grupos transgresores -contó en una entrevista hablando de "Promesas del este"- así que, en ese sentido, no es inusual para mí, ya que estoy interesado en personajes marginales fuera de la sociedad".
Antes de que David Cronenberg y Viggo Mortensen rodaran "Una historia de vio-lencia", la anterior película que hicieron juntos, el guionista Steve Knight estaba buscan¬do una historia que pudiera seguir a su primer guion, "Negocios ocultos", que dirigió Stephen Frears. El guionista recuerda:
"Escribí Negocios ocultos una historia de inmigrantes ilegales explotados que fue dirigida por Stephen Frears, porque me interesan las historias de otro Londres, el de esos pequeños mundos extrañamente cerrados donde las reglas se componen y se reconocen por sus componentes como leyes naturales".
En principio, Steve Knight había recibido el encargo de escribir un telefilm acerca del tráfico de seres humanos controlado por europeos del Este, lo que le llevó a investigar a las personas que obtienen beneficios con este negocio. Y así descubrió esa organización mafiosa llamada "Vory v Zakone" (Ladrones de ley). El guionista nos cuenta que: "La esclavitud existe en barrios absolutamente normales; no se ve, pero está ahí. La policía se enfrenta a grandes dificultades para penetrar en esos submundos que tienen su propia policía e intentan pasar desapercibidos fuera de su ambiente".
Viggo Mortensen, protagonista de "Promesas del este", comenzó su carrera interpre-tando a un granjero amish en la película "Único testigo", pero no fue hasta 1997 cuando le llegó su gran oportunidad con la trilogía "El Señor de los Anillos". Después vinieron "Alatriste", "Appaloosa", "La carretera", "Un método peligroso", "Las dos caras de enero", o "Green book", Óscar a la mejor película de este año.
Le acompañan Naomi Watts, Vincent Cassel y Armin Mueller-Stahl. De la prime¬ra, podemos recordar "King Kong", "21 gramos", "Birdman" y últimamente "El vicio del poder". De Vincent Cassel, "La bella y la bestia", "Un método peligroso" o "Cisne negro". Y de Armin Mueller-Stahl, sobre todo no podremos olvidar nunca su personaje y su trabajo como actor en "La caja de música", pero también le hemos visto en "Shine" o "Leningrado".
"La severidad en la dirección de Cronenberg a veces parece enfrentada al humanis-mo del guión de Knight, he leído que Knight apunta a los sentimientos, pero Cronenberg insiste en quedarse bajo tu piel". Al unirse ambos en el mismo proyecto, lo que el director y el escritor consiguen no es sólo desplegar una trama, sino despellejar la piel de un mundo oculto. Pero lo más triste, o lo más tremendo, y que puede ser factible, es que "Promesas del este" nos cuenta "una historia que puede estar ocurriendo en este momento, mientras usted está leyendo cómodamente esta crítica en su hogar. Que más se le puede pedir a una película".
PARA EL COLOQUIO
Pero vayamos con "Promesas del este". Al fin y al cabo, sólo hemos visto una pelícu-la, nuestra vida no ha sido alterada, solamente era una ficción. Pero si después, al llegar a casa, buscas en Internet y te encuentras cómo a lo largo de los últimos años no han dejado de aparecer titulares relacionados con la mafia rusa en nuestro país, como "Detenidos en España siete Vor v Zakone que lideraban una de las mayores organizaciones criminales europeas", "El fiscal que investiga en España a la mafia rusa denuncia amenazas contra él y su familia", "El presidente ruso de un club de fútbol lo está utilizando para blanquear dinero", "La guardia civil ha confiscado 67 mansiones y viviendas de alto estandin per¬tenecientes a la mafia rusa", o "Se detiene a un presunto testaferro de los Vor V Zakone, una banda de origen georgiano especializada en desvalijar pisos", pues uno, esa noche, a lo mejor no duerme tranquilo y le viene la imagen de "uno de esos cuchillos para cortar linó¬leo" que usan los "ladrones de ley" y acaba adquiriendo una alarma de "Secúritas Direct".No es para tanto, pero la historia sobrecoge un poco; porque lo que parecía (a pesar de la primera escena en la barbería, que ya avisa, y el que avisa no es traidor) que iba a transcurrir como una historia medio policiaca de innegable suspense (con la embaraza en la farmacia y lo que sigue), y con personajes cotidianos (como la familia de Anna), de pronto se descubre -como le sucede a Anna- que uno se puede poner en peligro simple-mente por aproximarse a ciertos ámbitos que desconoce, apartados del transcurso de la vida de todos los días. ("No es nuestro mundo", dice la madre de Anna). Aunque, claro, con la escena de las niñas y el violín, parece que regresamos al melodrama, a un cine de costumbres. Pero ya, al aparecer Nikolai (Viggo Mortensen) (ese logrado personaje que produce cierto desasosiego) entendemos que la película se ha decidido por el tono que se intuía en la primera secuencia (¿quién puede olvidar el rostro de Nikolai, sus gafas os¬curas, sus miradas, o apagando el cigarrillo con la lengua, además de cortar los dedos del muerto?). Dando una de cal y otra de arena, la película avanza a partir de un guión que maneja bien los contrastes y un director concienzudo que nos arrastra con sus imágenes y su contenido.
He leído que hoy día el gremio de los Vorovskoy Zakon (Ladrones de Ley) no sobre-pasan los doscientos en todo el mundo, lo que no sabemos ni sabremos, es el poder real que aún, hoy día, ostentan. Y también me he enterado de que, actualmente, los líderes proceden de las universidades y las clases acomodadas, y que compran su coronación o status de Vor V Zakone.
Esa contraposición entre el tono de cómo suenan las terribles palabras del diario de Tatiana, escrito en alfabeto cirílico, leídas por ella misma, (la prostitución, el tráfico de menores de edad) y la violencia soterrada (pero también palpable) del mundo de los Vor V Zakone. Es como si ese diario lo estuviéramos leyendo nosotros, y a través de él nos enteramos, entre otras cosas, cómo Kirill intentó violarla y no pudo, y entonces apareció el padre (Semyon) y él sí la violó. Pero también está presente su trágico destino.
El personaje que interpreta Viggo (Nikolai), da miedo (escena en la cafetería con Anna y su familia, con ese final en el que Nikolai se lleva los dedos al cuello, y luego señala al tío de Anna, en ese gesto tan claro de ten cuidado conmigo).
Respecto a la escena de los baños turcos el guión solamente decía: "Dos hombres en-tran con cuchillos y hay una pelea", no se planteaba la cuestión de si Viggo estaba desnudo o no. Esto se lo propuso Cronenberg a Viggo, y éste aceptó y lo entendió. Hubiera sido muy complicado semejante pelea con una toalla alrededor de la cintura, que se cae, que no se cae. Y ver su cuerpo desnudo y tatuado peleando contra los dos chechenios vestidos de negro, durante tres minutos y medio, con sangre y tanta violencia. Resulta una escena que no se olvida fácilmente.
Cronenbeg lleva perturbando la mirada del espectador a lo largo de muchas de sus películas; y en ésta nos hace partícipes de toda la violencia, corrupción, hipocresía, traición y duras costumbres que se desenvuelven dentro del clan presidido por Semyon (Armin Mueller-Stahl). De repente esos dos mundos tan alejados (el de Anna y Semyon, los vor v zakone) se conectan y saltan chispas. Las actuaciones son verdaderamente magníficas. Viggo Mortensen está increíble y creíble, mostrando emociones con apenas ciertos gestos, entre otras cosas con sus miradas y sus pequeños tics, con su forma de levantar la cabeza hacia el cielo bajo sus gafas de sol. Vincent Cassel resulta efectivo, desagradable y furioso y a la vez muy inseguro. Y asimismo Armin Mueller-Stahl ese magnífico actor al que no tenemos demasiadas oportunidades de ver, con ese personaje tan inquietante como el que ya hizo en su momento en "La caja de música"... (Verle, por ejemplo separando los pétalos de rosa para la comida). Y Naomi Watts, está bien en ese personaje que se siente tentado por el peligro que le produce Nikolai. Jerzy Skolimowski, el tío de Anna, es un director de películas interesantes a principios de los setenta, como "El grito" o "La partida". La madre es Sinead Cusack, mujer de Jeremy Irons.
David Cronenberg descubrió que los miembros de Vory v Zakone generalmente pre¬fieren usar esos cuchillos curvos en lugar de armas, que en realidad se utilizan para cortar el linóleo. Porque si son arrestados, podían evadir la sospecha al afirmar que los cuchillos eran simplemente para cortar linóleo
Para preparar su personaje, Viggo Mortensen viajó a Rusia y se metió de lleno en su cultura poniendo a prueba sus conocimientos del idioma (había tomado lecciones antes). Cuentan que durante el rodaje, Viggo Mortensen dejaba la televisión sintonizada en un canal ruso en su habitación, sumergiéndose en el idioma incluso mientras dormía. David Cronenberg dice: "Aprendió a hablar ruso bastante bien para el papel, aportando inten-sidad, humor y sutileza al personaje. Al hablar con acento ruso, incluso el timbre de su voz es diferente". El guionista Steve Knight dijo: "Los diálogos son míos, pero Viggo le ha puesto el corazón a Nikolai".
Se tardaba cuatro horas en aplicar en el cuerpo de los 43 tatuajes que lleva encima Viggo Mortensen.
En el rodaje tuvieron tres asesores de diálogos escuchando a los actores a través de auriculares.
"Y Dios puso una marca en Caín para que quien quiera que se encontrase con él no lo matara". Esta conocida historia del Génesis le sirvió a la cineasta Alix Lambert para rodar un impactante documental en las cárceles rusas titulado "La marca de Cain", que Cronenberg, por indicación de Viggo Mortensen, visionó. El documental se encuentra en Youtube y yo lo he visto. Ya sabéis: "Si no estás tatuado, no existes".
FRASES
"Debes ponerlo en su ataúd. Entierra sus secretos con los muertos", dice Stepan, el tío de Anna / "Está tocado por los ángeles", dice el barbero de su sobrino, el que mata al cliente y luego le matan a él de la misma manera. / "Ahora le quitaré los dientes y le cortaré los dedos", dice Nikolai. / "Los esclavos traen esclavos al mundo", dice Nikolai.
"A veces el nacimiento y la muerte van juntos", dice Anna refiriéndose al parto de la chica Chechenia. / "Sabes dónde encontrarme...Y yo sé dónde encontrarte", le dice Sem-yon a Anna, cuando se presenta en el hospital. / "¿Cómo puedo ser rey, si el rey sigue en su sitio?", dice Nikolai.
Según cuenta Stepan, su tía Anna perdió un niño.
La ambigua relación de Kiril y Nikolai a lo largo de la película, en la que éste mani-pula al otro usando la sexualidad para prenderlo. Pero hay algo extrañamente tierno en esa relación, porque Nikolai parece tener lástima por él, aunque, a la vez, hay cierta utilización para sus planes como agente que trabaja para Scotland Yard, y...
Lo de Kiril dándole un azote en el culo a Nikolai. O cuando éste le dice a Nikolai que si es marica. O cuando Kirill presencia como Nikolai se acuesta con la menor, a la que luego da dinero y una estampita. Semyon, que asume la homosexualidad de su hijo.
Semyon le cuenta a Anna que ha leído el diario y que ha visto que el nombre de su hijo aparece varias veces. Aquí, a Anna empieza a darle miedo las palabras del dueño del restaurante.
Le cortan el cuello al sobrino del barbero, y a continuación volvemos a escuchar "Ochi chornyie", o sea, "Ojos Negros". Esta vez cantada por un extraño personaje de pelo largo, rubio y grasiento que da cierto repelús, con un aspecto nada recomendable.
Para explicar que todo está bien respecto al tío de Anna, Nikolai, recoge una fruta de encima de la mesa y la pone con las demás, en el cuenco.
Semyon entrega a Nikolai como si fuera su hijo, para que lo maten.
Otro dato que nos lleva a quién es el personaje de Nikolai, es que no ha matado al tío de Anna, sino que lo ha enviado a Edimburgo. Nikolai no sólo trabaja para Scotland Yard, sino para los rusos. (Se habla de la embajada rusa en Londres).
Devische: artilugio. (Mirar traducción)
La historia sucede entre navidad y año nuevo. Con un epílogo, un poco tiempo después.
La excelente música de Horward Shore que escribe una intensa banda sonora, elabo¬rando temas que a veces van cargados de acordes llenos de ternura y otros de crispación.
Fotografía Peter Suschitzky.
El personaje de Armin Mueller-Stahl se basa en el jefe real de la mafia rusa Semion Mogilevich que ha sido acusado de tráfico de armas, asesinatos por contrato, extorsión, tráfico de drogas y prostitución a escala internacional, pero que vive libremente en Moscú y tiene una buena relación con Vladimir Putin.
NOTAS TATUAJES
El gato representa condenas largas y un pasado de auténtico ladrón en prisión. Si son varios gatos, entonces significa que actuó en grupo y si es un único animal entonces lo hizo en solitario. Si la imagen es un Cristo crucificado entonces muestra su propia esclavitud o sumisión. Una araña en su propia tela, sería la marca de la drogadicción. También existen los tatuajes de protección: Son imágenes de Lenin o Stalin; en la zona del cuerpo donde se lleven estas imágenes el convicto no será pegado ni disparado por los guardas porque estos personajes representaban la autoridad nacional.
Una forma habitual de hacerse un tatuaje en la prisión, era quemar la suela de una bota hasta conseguir que polvorease, después con un pañuelo filtrar el resultado hasta dar con un polvo más refinado para mezclarlo finalmente con orina (preferiblemente de la persona que se iba a tatuar). Con hollín o ciertas especies de champú el fruto final era una tinta única de color azulado oscuro. Pero también era posible hacerlo con goma derretida de neumáticos, como comenta un funcionario de prisiones Danzig Baldanev. Aleksandr Borisov, ladrón y convicto tatuador explica que él usa una maquinilla de afeitar a la cual pega la punta de un bolígrafo y tensa el aparato gracias a una cuerda de guitarra afilada que sólo tiene que girar para empezar a grabar en la piel 78.
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