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Sed de mal
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FICHA TÉCNICA
Título original: Bacheha-Ye aseman
Año: 1997
Duración: 90 min.
País: Irán
Dirección y Guión: Majid Majidi
Música: Keivan Jahanshahi
Fotografía: Parviz Malekzade
Reparto: Mohammad Amir Naji,Amir Farrokh Hashemian,Bahare Sediqi,Masume Dair,Fereshte Sarabandi, …
Música: Keivan Jahanshahi
Fotografía: Parviz Malekzade
Compañías: Kanun Parvaresh Fekri. Distribuidora:Miramax
Género: Drama
Sinopsis:
En un descuido, Ali pierde los zapatos de su hermana pequeña Zhore. Como sus padres no pueden permitirse comprar unos zapatos nuevos, deciden ocultarles lo ocurrido y compartir las zapatillas deportivas de Ali. Pero el plan tiene sus inconvenientes...
PRESENTACIÓN "Niños del Paraíso"
Premios:
Recibe en 1997 el premio a la Mejor pelicula en el Festival de Montreal y es nominada al Óscar como Mejor película de habla no inglesa en 1998 que fue otorgado a la película de Benigni La vida es bella.
Ocupa el puesto 33 en el ranking de las mejores películas de los años 90.
Críticas:
"Su planificación y fotografía evidencian sus escasos medios, pero algunas elipsis y escenas deliciosas lo compensan con creces" (María Casanova: Cinemanía)
"Las actuaciones de Amir Forrikh Hashemian y Bahare Seddiqi (...) son maravillosas (...) Es una película cuyas imágenes y escenas (...) se quedan en la memoria." (Peter Bradshaw: The Guardian)
"… es una película casi perfecta para niños y, por supuesto, suple el cinismo y la falta de respeto que muestran los entretenimientos para niños en América (...) Brilla con una especie de pureza de buen corazón (…) (Roger Ebert)
"… ofrece una visión amable y envolvente de la vida y las costumbres iraníes" (Janet Maslin: The New York Times)"El resultado es tierno y sencillamente encantador, algo que Majidi sabe evocar con habilidad. Los niños actores no son profesionales, pero crean personajes sobrios de forma satisfactoria." (Dennis Harvey: Variety)
"Los puntos de vista de los niños se presentan de manera tan poderosa que la trama de este elegante drama de 1997 con toques de realismo mágico no parece fruto de una coincidencia." (Lisa Alspector: Chicago Reader)
Majid Majidi, de 64 años, nacido en Teherán, es un realizador de culto. Actuó en un teatro por primera vez a la edad de doce años y siguió esos pasos ingresando en 1978 en el Instituto de Arte Dramático de Teherán.En cuanto pudo emprendió su actividad como realizador y después de dirigir cuatro cortos, filma su primer largometraje Baduk (1991).
Hasta el momento ha dirigido doce cortos y documentales y diez películas.
A partir de la nominación al Óscar obtuvo un gran reconocimiento en numerosos festivales a los que se presentó e inspiró a otros directores en sus guiones.
Majidi ha ganado más de 50 premios internacionales y no le gusta mencionarlos. Es uno de los directores más populares entre los jóvenes que frecuentan los cine-clubs, las salas de arte y ensayo y las tertulias en busca de películas sin lazo alguno con las historias comerciales.
Siente pudor e incomodidad de que sus películas, realizadas con bajo presupuesto y en las peores condiciones técnicas, sociales y políticas, sean aplaudidas en festivales donde los invitados beben champán, devoran caviar y caminan sobre alfombras rojas.
Sus películas desmitifican la cultura islámica para hacerla más comprensible a ojos de los espectadores occidentales. El cine es para él un medio que le permite “verbalizar” su modo de ver las gentes y la vida. A un tiempo, el cine amplia la comunicación con la sociedad actual. Sus películas actúan como un espejo que refleja la religión y la cultura sometidas a un estreccho escrutinio y objeto de controversia en los últimos años.
Piensa que los artistas no deben mezclar la política en sus creaciones porque cualquier tema queda obsoleto enseguida, al igual que en un periódico, al día siguiente la noticia ya está desfasada. Se debe prestar más atención a la humanidad, que es más permanente, que sobrevive a distintas épocas e influye de forma individual en las personas y cree que esa intemporalidad está en todas sus películas.
Escribe sus guiones con el apoyo de algunos amigos y desde 2001 se encarga de la producción de los mismos.
Es de los pocos directores que sigue viviendo en Irán porque ahí están sus raíces que configuran su identidad.
Admite su admiración por los clásicos de Hollywood como John Ford y por europeos como Robert Bresson y Vittorio de Sica.
Al igual que en gran parte del cine iraní, aparecen niños en sus películas. Para Majidi el mundo de los niños es transparente y muy hermoso. “Los niños son un puente y esta transparencia en los niños influencia el mundo de los adultos. Cuando crecen, están influenciados por el ámplio mundo y pierden su inocencia, por eso los niños transmiten los mensajes mejor que los adultos y abren un diálogo como si hubiera un espía en nosotros”.
De los cerca de 2000 millones de niños que hay en el mundo, 152 millones (uno de cada diez), tiene que trabajar ayudando a la subsistencia familiar, la mayoría explotados y viviendo en un entorno peligroso.
El cineasta iraní está muy comprometido en el combate a favor de sus derechos, por eso les dedica películas impresionantes.
En Baduk (1991) trata la utilización de niños para el transporte ilegal en la frontera pakistaní. El padre (1995) gana varios premios en diversos festivales, entre ellos en San Sebastián y el personaje de catorce años sufre por los cambios que se producen en su familia a la muerte de su padre. El color del paraíso (1999) gana los premios del jurado y del jurado joven en el Festival Internacional de Cine de Gijón donde un niño ciego es un obstáculo en la nueva vida de su padre.En Beyond the clouds (Más allá de las nubes, 2017) nos presenta a un joven que se gana la vida en la ciudad, al margen de la ley, explotado por delincuentes que no lo protegen ni lo defienden. Sobre el trabajo infantil versa The sun (2019).
Filma películas con temas diversos como Baran (2001), Las cenizas de la luz también llamada El sauce llorón (2005), El canto de los gorriones (2008) con la adjudicación a esta última del Oso de Plata en la Berlinale. En 2015 sufre la crítica de varios países suníes por Mahoma y llegan a pedir la prohibición de su proyección.
A lo largo de los años intercala la filmación de documentales como Un día con prisioneros de guerra (1989) o Descalzos hasta Herat (2002) en los campos de refugiados afganos.
Mohammad Amir Naji conocido como Reza Najie, que representa al padre, es un actor vinculado al mundo del teatro. Es seleccionado por Majidi entre 2500 actores para ese papel. Aquí inicia una carrera que se verá coronada en la berlinale de 2008 con el Oso de Plata a la mejor interpretación masculina, convirtiéndolo en un icono del cine iraní.
La película “Niños del paraíso”
La película se estrenó en Teherán. Se mantuvo su rodaje en secreto para ofrecer la imagen de una ciudad lo más real posible. Fue muy bien acogida y algunos críticos la compararon con El ladrón de bicicletas (1948) de Vittorio de Sica.
La produccion costó US$180,000.
En 2008, fue la película en lengua extranjera más vista en la televisión del Reino Unido alcanzando un récord de 100.000 espectadores.
Recibió galardones, menciones especiales en certámenes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Polonia o Singapur.
Un hecho sencillo que desencadena una serie de acciones en las que los protagonistas muestran su mundo con sus temores, cualidades y valores. En el fondo está una sociedad, la iraní, en el extrarradio de una gran urbe; un sistema educativo, comercial, religioso a partir de una inmersión en la vida de una familia pobre que lucha por sobrevivir.
La película muestra el mundo de unos niños dotados de valores e inquietudes en un grado de profundidad equiparable al de los adultos. Por eso son los protagonistas preferidos de Majidi. Ese acercamiento a su mundo les otorga una DIGNIDAD que los adultos les negamos.
Magistralmente dirigida, con una magnífica banda sonora que recoge el sonido ambiente y una imagen excepcional.
Los actores, adultos y niños, actúan con tal naturalidad que no parece que estén actuando en absoluto y tiene la virtud de crear una trama de vida que sumerge al espectador en su mundo. Esta película demuestra que la obra de arte surge desde la observación de los actos más sencillos de la vida diaria sin necesidad de artificios a los que muchas películas nos tienen acostumbrados para crear una acción dramática.
La compasión y la humanidad que evidencian los niños hacen de esta película una lección de vida.
PARA EL COLOQUIO
• Componentes sociales, religiosos, políticos y culturales.