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FICHA TÉCNICA
Título original "The Duellists"
Año 1977
Duración 101 min.
País Reino Unido
Dirección Ridley Scott
Guión: Gerald Vaughan-Hughes (Novela: JOSÉph Conrad)
Música Howard Blake
Fotografía Frank Tidy
Reparto: Keith Carradine, Harvey Keitel, Edward Fox, Albert Finney, Cristina Raines,
Robert Stephens, Tom Conti, Diana Quick, John McEnery
Productor: David Puttnam. Paramount Pictures, Enigma Films
Género: Drama | Drama de época. Siglo XIX. Guerras Napoleónicas. Capa y espada.
Esgrima
Grupos: Adaptaciones de JOSÉph Conrad
Sinopsis:
A principios del XIX, durante las guerras napoleónicas, un teniente de húsares del ejército francés, el aristócrata Armand D'Hubert (Keith Carradine), recibe la orden de arrestar al teniente Feraud (Harvey Keitel) por haber participado en un duelo. Feraud, encolerizado, desafíará una y otra vez a D'Hubert durante quince años. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "LOS DUELISTAS"
La historia de la película que vamos a ver hoy tiene su origen en un hecho real ocurrido en Francia hace más de 200 años. Según las crónicas de la época, dos oficiales del ejército de Napoleón, Dupont y Fournier, se enfrentaron en más de 30 duelos a lo largo de 19 años.
La película se basa en la novela corta de JOSÉph Conrad del mismo título. JOSÉph Conrad (1857-1924), aunque nacido en Polonia, estaba considerado como uno de los mejores escritores en lengua inglesa, y el cine ya había adaptado dos de sus mejores obras, “Lord Jim”, de Richard Brooks, y “El Corazón de las Tinieblas”, a la que su director, Francis Ford Coppola tituló “Apocalypse Now”.
Ridley Scott, antes de hacer su primera película, precisamente "Los duelistas", trabajaba de ayudante en la BBC; pasados unos años fue llamado “el director más grande de la publicidad moderna”. Él mismo dice: “Es lo que más me ha marcado. La publicidad era el único sitio donde se podía aprender algo de técnica en los años sesenta.”.
La estética viene de su gusto por lo que hacía en el mundo de la publicidad. Su cine utiliza la iluminación y la fotografía, y la sincronía con la música y el sonido, como "actores" añadidos que contribuyen a la experiencia total del espectador, Además de "Los duelistas", su primera película y la que le abrió las puertas del cine, después ha hecho otras. Ha dirigido veintidós, por ejemplo “Alien, el octavo pasajero”, o “Blade Runner” Pero hay otras que destacan entre tanta inutilidad, como “La sombra del testigo”, “Thelma y Louise”, “Gladiator”, “American Gangster”, “Prometheus” y “El consejero".
Scott ha confesado que “Barry Lyndon”, de Stanley Kubrick (que se rodó pocos años antes) era su película de cabecera durante el rodaje de "Los duelistas".
"Los duelistas" ha sido elogiada por su ambientación, la precisión histórica, la exactitud en la representación de los uniformes napoleónicos y de la conducta militar, así como los conocimientos precisos de la esgrima, y por las técnicas de lucha recreadas por un coreógrafo.
El asesor militar fue un historiador muy reconocido, Richard Holmes.
Los protagonistas son Harvey Keitel (“Taxi Driver” o "Pulp Fiction") y Keith Carradine (“Elígeme” o “Forajidos de leyenda”), a los que acompañan algunos actores ingleses de prestigio, como Edward Fox, Tom Conti y Albert Finney (que interpreta al personaje de Fouché y no quiso cobrar por ello, sino solamente una caja de buen champán).
Se rodó a finales de 1976 y principios de 1977, en Londres, Escocia y sobre todo en localizaciones francesas, en la región de la Dordoña y la pintoresca localidad de Sarlat.
"Los duelistas", está repleta de amaneceres, de escarcha sobre los campos, de lluvia.
Es lógico, pues los duelos, los antiguos, los que eran a espada o pistola, se celebraban a hora temprana, cuando el cuerpo estaba fresco y las gentes comunes aún no se habían despabilado.
La película fue galardonada en el Festival de Cannes de 1977 con el premio a la Mejor Opera Prima.
PARA EL COLOQUIO
El final refleja la liberación de los contendientes a través del perdón hacia su adversario, por parte de D’Hubert, con el sereno desenlace de la imagen de Féraud contemplando la salida del sol.
Recrea el espíritu de los lienzos de la época, tanto las escenas costumbristas como el retrato o el paisaje, sin olvidarnos de las naturalezas muertas, el vestuario, el atrezzo y los aderezos de los personajes (pelos, bigotes, etc.). Todo está perfectamente cuidado en la película, generando un verismo sorprendente.
Una época en la que el honor y la lealtad estaban por encima de todo.
La atmósfera de los hogares provincianos, los salones de té burgueses y los acantonamientos militares, con sus soldaderas que siguen a la tropa allá donde va, acampando con ella, lavándoles la ropa, haciéndoles la comida y calentando su catre.
Asistimos al transcurso del tiempo percibiéndolo principalmente a través del vestuario y los cabellos de los personajes.
Los personajes: Los dos húsares protagonistas, Armand d'Hubert (Keith Carradine) y Gabriel Féraud (Harvey Keitel) representan dos modelos de honor, dos formas de entender la carrera militar y dos expresiones de la tradición francesa.
Gabrielle Feraud es un militar bonapartista, fiel a sus arraigadas convicciones. De extracción humilde y hecho a sí mismo. Tanto su aspecto físico, su complexión y su manera de vestir en la madurez nos recuerdan enormemente a la figura del Emperador.
Como contrapunto, Armand D’Hubert, es un aristócrata reconvertido, un hombre de modales mucho más refinados. Pero es un personaje más camaleónico y acomodaticio, que no tiene ningún problema para seguir medrando a la sombra de la restauración Borbónica.
Los duelos: Uno de los platos fuertes de la película reside en los duelos a espada.
Tanto Keith Carradine como Harvey Keitel insistieron en rodar con espadas de verdad.
De hecho, se utilizaron sables del año 1798, pero para los momentos en que saltan chispas de los sables se conectaban a baterías que provocaban los chispazos, o a unas mallas metálicas puestas en las paredes para cuando chocaran con ellas las armas, de lo cual Harvey Keitel se quejó porque recibió varias descargas. Pero su sonido sigue siendo espléndido y contundente hoy en día.
Los seis duelos se nos muestran perfectamente coreografiados. Cada uno de ellos es diferente en cuanto a armamento, situación y forma de rodaje: sobria cuando los duelos son más honorables, brusca y movida cuando los duelistas llegan al cuerpo a cuerpo.
La fotografía y la música: A la puesta en escena contribuye la excelente fotografía de Frank Tidy. El tratamiento dado a la imagen donde se utiliza la luz de forma magistral para ayudar a recrear paisajes neblinosos al amanecer, interiores costumbristas, bodegones en planos que parecen sacados directamente de cuadros de época y son una delicia de contemplar.
Espléndida la música de Howard Blake, sobre todo el tema principal. Consigue trasladar ese toque de época decadente, de final de un mundo y comienzo de otro, que tanto nos recuerda esta película.
La interpretación: Hemos visto un par de interpretaciones estupendas, especialmente la de Keitel en el papel del testarudo, obsesionado y viciado militar, enganchado a las apuestas, los duelos, el honor y la fidelidad a Napoleón. Pero también Carradine está muy bien, sobrios ambos.
Alguna otra consideración.
Interesante el trasfondo histórico (apenas esbozado, pero ahí está) que va apareciendo en la película. Los triunfos de Napoleón, lo terrible de la guerra en Rusia, el exilio de Bonaparte y el triunfo de la Restauración con la vuelta de la monarquía.
Y, con ello, el hundimiento de Féraud (Keitel) y los bonapartistas.
JESÚS YAGÜE