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FICHA TÉCNICA
Título original “The Sessions” (The Surrogate)
Año 2012
Duración 98 min.
País Estados Unidos
Dirección Ben Lewin
Guión Ben Lewin. Artículo: Mark O'Brien
Música Marco Beltrami
Fotografía Geoffrey Simpson
Reparto: John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy, Moon Bloodgood, Adam
Arkin, Annika Marks, W. Brown, Blake Lindsley, Ming Lo, Jennifer Kumiyama,
Robin Weigert, Jarrod Bailey, Rusty Schwimmer
Productora Fox Searchlight
Género Drama. Comedia. Romance | Basado en hechos reales. Comedia dramática. Discapacidad. Cine independiente USA
Sinopsis:
Mark O'Brien (John Hawkes), poeta y periodista tetrapléjico y con un pulmón de acero, decide que, a sus 38 años, ya es hora de perder la virginidad. Con la ayuda de su terapeuta y la orientación de un sacerdote (William H. Macy), Mark se pone en contacto con Cheryl Cohen-Greene (Helen Hunt), una profesional del sexo. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "LAS SESIONES"
“Déjame tocarte con mis palabras puesto que mis manos son guantes vacíos”.
El director y guionista, Ben Lewin (1946) utiliza muletas para caminar después de haber padecido la poliomielitis a la edad de seis años, al igual que le ocurrió a Mark O’Brien. Por ello, al leer el ensayo autobiográfico sobre sexo y discapacidad "On Seeing a Sex Surroga¬te", escrito por éste y aparecido en la revista “Sun” en 1990, decide llevarlo a la gran pantalla.
Lewin es hijo de emigrantes polacos en Australia. Después de estudiar Derecho y trabajar como abogado durante una época, consigue una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Cine de Londres. Al acabar, se unió a BBC Television como director.
El trabajo de Lewin como guionista y director se ha dividido entre documentales, largometrajes, películas para televisión, miniseries y series de televisión (“Ally McBeal”). Su película de 1988 “Georgia”, protagonizada por Judy Davis, obtuvo ocho nominaciones para los Premios AFI. En 1991 dirigió la controvertida comedia “El favor, el reloj y el gran pescado”. Vive en California desde 1994.
Para “Las sesiones”, Lewin rechaza haber tenido influencia alguna proveniente de otras películas o directores, aunque confiesa haber asociado la trama a la película de 1983, “Negocios arriesgados” (“Risky business”, de Paul Brickman) por el brío de la trama y un toque de autenticidad. Billy Wilder es uno de sus más admirados directores.
Helen Hunt (1963), de nacionalidad estadounidense, tiene una dilatada carrera que inicia a la edad de catorce años. Interviene en numerosas series en televisión. En los años 90 fue protagonista de la serie “Loco por ti” (“Mad About You”), por la que consiguió varios premios Emmy. En 1997 recibe el Óscar a la Mejor Actriz y el Globo de Oro por “Mejor…imposible”. Su debut cinematográfico como directora y guionista fue en 2008, con la película “Cuando ella me encontró”.
En “Las sesiones”, Helen Hunt se entrega a su papel más difícil, y que sin embargo interpreta con una naturalidad desarmante. Desarrolla su papel delicado y molesto con gran convicción, en su segundo papel como actriz en que se desnuda ante la gran pantalla.
Afirma que la mayor dificultad para actuar en “Las sesiones” reside en la proximidad a esa realidad, puesto que representaba una historia real, de un hombre heroico con una postura valiente. Lo siente como un reto. Es una celebración y aceptación del cuerpo hu-mano tal como nacimos. Es madre de una hija a la que dirige varias reflexiones después de haber actuado en esta película. “Hay que aceptar y amar el propio cuerpo y sentirse con derecho a vivir plenamente la propia vida”.
John Hawkes (1959), de nacionalidad estadounidense es un actor polifacético y ver-sátil. Ha trabajado en películas como “Del crepúsculo al amanecer”, “La tormenta perfec-ta”, “Miami Vice” o “American Gangster”. Participó también en series como “Los archivos secretos X” y en “Lost”. El mismo año que protagonizó “Las sesiones”, actuó en la película “Lincoln”. En 2018 es galardonado con el premio del Sindicato de Actores como Mejor Actor de reparto por la película “Tres anuncios en las afueras”.
En “Las sesiones”, Hawks arrasa, conmueve y, más importante aún, divierte. Hace un buen trabajo, creando empatía sin caer en falsos sentimentalismos. Confiesa que esta película fue como un regalo, además de un desafío.
En cuanto al contenido de “Las sesiones” cabe señalar que numerosos actores re-presentaron papeles de personas con algún tipo de discapacidad, logrando un enorme éxito por dichas actuaciones. Podemos citar entre otros muchos a Jon Voight que repre-senta al tetrapléjico Luke Martín, en “El regreso” (1978, Hal Ashby). Daniel Day Lewis encarnó al pintor tetrapléjico irlandés Christy Brown en “Mi pie izquierdo” (1989, Jim Sheridan). Con espectro autista, Dustin Hoffman encarna a Raymond Babbitt en “Rain Man” (1988, Barry Levinson). También películas de gran popularidad como “Yo me llamo Sam” (2002, Jessie Nelson), “La decisión de Anne” (2009, Nick Cassavetes) o “Intocable” (2011, François Cluzet).
Películas y actores que presentan historias contadas con humor o son biopics fieles a sus inspiradores, pero que en múltiples ocasiones se convierten en dramas lacrimógenos y sensibleros donde, lamentablemente, el sentimiento de la compasión domina. Este no es el caso de “Las sesiones”, en que la palabra sustituye al gesto y la cruda realidad está tratada con humor y sensibilidad.
El ensayo de O’Brien, ambientado en los años 70, ya inspiró en 1996 el documen-tal-cortometraje “Breathing Lessons”: “The Life and Work of Mark O’Brien” de Jessica Yu.
“Literatura y cine forman un matrimonio natural, dos formas diferentes de contar historias”, dice Lewin.
A pesar de que el sexo es el punto de partida sobre el que se desarrolla toda la trama, el tema estrella diseccionado en “Las sesiones” es el amor, mejor dicho, la importancia de ser amado. Asociar sexo y minusvalía en nuestra cultura es enfrentarse a un tabú. Las sesiones habla de amor para todos, de realización personal, de valor y fuerza interior que, transfor¬mada en voluntad de hierro, permite remontar todas las minusvalías. Invita a la audiencia a reflexionar sobre la aceptación de su propio cuerpo, de su sexualidad y de la tolerancia hacia los demás. La película trata la intimidad con una explicitud y una honestidad que es muy poco frecuente en el cine. Es el reconocimiento de la virilidad y el miedo al sexo.
La religión, representada por un cuadro colgado en la habitación de O’Brien y el personaje del padre Brendan son elementos recurrentes en el film y se nos muestran en forma de dicotomía: mientras que a O’Brien le cuesta creer su cruel destino, justifica su fe de manera irónica: necesito alguien a quien poder culpar de todo esto. Hay que destacar la excelente actuación de William H. Macy en el papel de padre Brendan. Es un cura que cambia su discurso. Ni puritano ni moralizante, suprime la culpa y el castigo que tanto temía el creyente que era O’Brien.
La película es una mezcla de lirismo, tristeza, amor y acidez, sin obviar los obstáculos que se yerguen en el camino de personas como el protagonista.
En la realización no se utilizaron maquillajes para Hawkes, ni imágenes de síntesis. El montaje otorga un acertado ritmo a una historia en la que aparentemente no hay nada de acción, culminando en un final muy emotivo que cierra un trabajo de guión más que aceptable. El mérito mayor de esta película reside en la simplicidad del guión y de la puesta en escena. La calidad reside en la realización, que no trata de embellecer cada pasaje de la historia. En definitiva, toda la técnica de la película es muy simple, como la de una serie de televisión, pero que se revela perfectamente adecuada, lo mismo que la música, sencilla y discreta.
Si hubiera que reprochar algo a la película, sería tratar de disfrazar algo esencial y profundo en una comedia ligera de humor.
PARA EL COLOQUIO
¿Por qué se limita el campo de actividades en la rehabilitación de personas discapacitadas?
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Sexo y educación.