
La mujer del cuadro
22/03/2013
París bajos fondos
31/05/2013
FICHA TÉCNICA
FICHA TÉCNICA
Título original "The Night of the Hunter"
Año 1955
Duración 93 min.
País Estados Unidos
Dirección Charles Laughton
Guión James Agee (Novela: Davis Grubb)
Música Walter Schumann
Fotografía Stanley Cortez (B&W)
Reparto: Robert Mitchum, Billy Chapin, Sally Ann Bruce, Shelley Winters, Lillian
Gish, Peter Graves, Evely Varden, James Gleason
Productora United Artists
Género: Intriga. Drama. Cine negro. Thriller | Vida rural (Norteamérica). Drama sureño. Infancia
Grupos Adaptaciones de Davis Grubb
Sinopsis:
Tras realizar un atraco en el que han muerto dos personas, Ben Harper regresa a su casa y esconde el botín confiando el secreto a sus hijos. En la cárcel, antes de ser ejecutado, comparte celda con Harry Powell y en sueños habla del dinero. Tras ser puesto en libertad, Powell, obsesionado por apoderarse del botín, va al pueblo de Harper, enamora a su viuda y se casa con ella. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "LA NOCHE DEL CAZADOR"
"Soy un árbol fuerte, con ramas para muchos pájaros", dice Lillian Gish en la película.
Y lo cuento aquí para irnos situando en el tono.
A Alfred Hitchcock se le atribuye una frase que todo el mundo en la profesión, y supongo que muchos aficionados al cine, conocen: "Nunca hagas una película con animales, ni con niños, ni con Charles Laughton". Pues hoy vamos a hablar de Charles Laughton, de su única y bastante desconocida película como director, aunque sin embargo muy reconocido como gran actor. Debía ser un actor difícil, y de ahí viene la frase de Hitchcock, que lo tuvo en dos de sus películas.
"La noche del cazador" está basada en una buena novela de un escritor llamado Davis Grubb, y adaptada en un extraordinario guión por el también escritor James Agee (Premio Pulitzer), y guiónista así mismo de "La reina de África". Se trata de una visión del mundo infantil y una aproximación a los cuentos con ogros o lobos, y personajes como Caperucita Roja, Hansel y Gretel o Pinocho, en la que perversos personajes intentan desviar a sus víctimas de los inocentes caminos que atraviesan en la vida. Sucede durante la Gran Depresión americana del 29.
Harry Powell, el personaje que interpreta Robert Mitchum, está libremente basado en un asesino llamado Herman Drenth, un granjero que se valió de sus poderes de seducción para intimar con dos viudas a través de la sección de contactos del periódico.
Cuando ambas mujeres desaparecieron, la policía encontró un auténtico camposanto en el garaje: Drenth las había asesinado, así como a los tres hijos pequeños de una de ellas.
Fue colgado en 1932.
A tener en cuenta, y fijarse, en el trabajo de fotografía de Stanley Cortez con esa composición de luces y sombras en la inmensa mayoría de los planos, y el diseño tan mágico, la intensidad de la expresión aun a costa del equilibrio formal, que logró Hilyard M. Brown, el director artístico de la película, en los decorados. Y, por otro lado, también hay que nombrar la música de Walter Schuman, contundente cuando debe
serlo, lírica cuando es necesario.
Y no hay que olvidar, sino tenerlo en cuenta, ese montón de poesía en las imágenes, más allá del cuento cruel. El firmamento estrellado, el jinete canturreando un himno religioso, las palabras amor y odio tatuadas en los nudillos del protagonista. Y otras que no cuento pero que luego podremos hablar de ellas.
Otro de los alicientes de la película es ver a Lillian Gish, una leyenda viva del cine, con una carrera que se extendió durante setenta y cinco años. Empezó a los seis en el teatro, y en su último trabajo en el cine, "Las ballenas de agosto", tenía 93 años. El nacimiento de una nación, de Griffith, fue su gran revelación en el cine mudo. Luego, entre muchísimas
otras, hizo "Intolerancia" o "Las dos huerfanitas". En 1946, ya en el cine sonoro, fue nominada al Óscar por su personaje de Laura Belle en "Duelo al sol". También destacan otras como Jennie (que ya hemos visto aquí) y "Los que no perdonan". Fue conocida como la Primera Dama del cine mudo. Medía 1,66 metros.
Lillian Gish cuenta una anécdota de su vida de actriz: "Lionel Barrymore actuó conmigo primero como mi abuelo, luego como mi padre y, al final, como mi marido. Si no hubiera muerto, estoy segura de que hubiera tenido que actuar yo como su madre. Así es Hollywood: los hombres rejuvenecen, las mujeres envejecemos".
En cuanto a Robert Mitchum, actor muy denigrado por una parte del público, es recordado principalmente por sus papeles en películas más importantes del cine negro, donde se encasilló interpretándose prácticamente a si mismo en personajes inexpresivos, lacónicos y rebeldes. Fue considerado como el precursor del antihéroe en el cine de los años 50 y 60, y se convirtió en una de las principales estrellas de Hollywood tanto por su talento como actor (que lo tenía), como por su magnética presencia física.
Entre sus películas recordamos "Retorno al pasado", "Río sin retorno", "No serás un extraño", "Con él llegó el escándalo", "El cabo del terror", "El Dorado", "La hija de Ryan", "Adiós muñeca", "Yakuza", "Cara de ángel" y, sobre todo, "La noche del cazador".
PARA EL COLOQUIO
Los personajes son los arquetipos del cuento infantil. El reverendo Harry Powell es el ogro que persigue a los niños para devorarlos, los niños valiéndose de su propio instinto ante la incapacidad de los adultos para protegerlos, la señorita Cooper el hada buena.
Laughton quería una luz que conectara con nuestros miedos más infantiles, con los terrores nocturnos de siluetas recortadas y sombras indefinidas. El director de fotografía entendió perfectamente este principio, y lo plasmó en pantalla como nunca se había hecho antes.
Y ambos nos dejaron cosas como:
La silueta de las casas al lado del río.
Los pasos de la luna cuando los niños duermen en el pajar La aparición al principio de la sombra de Robert Mitchum al otro lado de la ventana.
El cadáver de la madre bajo el agua en el coche.
La silueta en el horizonte de Mitchum a caballo entonando un cántico que en el último tramo comparte con Lillian Gish, reuniéndose en el mismo el bien y el mal de una manera cautivadora.
Cuando el niño protagonista toca la mano a Lillian Gish.
La niña recortando billetes del robo.
Mitchum levantando la mano izquierda (la del odio) hacia el cielo a través de la ventana para después sacar la navaja. El regalo primoroso de la manzana medio envuelta en un tapete. El pájaro en una jaula al otro lado de una ventana.
Los niños reunidos en la casa y Lillian Gish paseando arriba y abajo con el rifle, o cuando está sentada en la mecedora, también con el rifle, y los niños mirando a través del cristal, o ella arrastrando a los niños por la calle.
Y acaba en Navidad y con nieve, como en los buenos cuentos.
La caracterización de Robert Mitchum encarnando al Mal, como ese lobo feroz (cuya mayor transgresión religiosa es hablar con Dios para que este le facilite nuevas víctimas), sin perder nunca de vista la composición casi de malvado de dibujo animado, O también narrando la historia del Odio y el Amor enfrentados en una guerra constante, usando sus nudillos, en los que lleva tatuados ambas palabras.
Robert Mitchum siempre tuvo muy claro que Harry Powell fue su mejor personaje en el cine, y Laughton el mejor director con quien había trabajado.
En su búsqueda del actor para el protagonista, se pensó seriamente en Gary Cooper.
Sin embargo, rechazó el proyecto por el riesgo que suponía para su carrera interpretar a un tipo tan miserable. No se puede ser el sargento York, y después convertirse en un ogro que persigue a los niños.
JESÚS YAGÜE