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FICHA TÉCNICA
Título original Death and the Maiden
Año 1994
Duración 103 min.
País Reino Unido
Dirección Roman Polanski
Guión Ariel Dorfman, Rafael Iglesias
Música Wojciech Kilar
Fotografía Tonino Delli Colli
Reparto: Sigourney Weaver, Ben Kingsley, Stuart Wilson, Karen Strassman, Carlos
Moreno, Krystia Mova
Productora Coproducción Reino Unido-Francia;
Capitol Films, Flach Film, Canal+, TF1 Films Production
Género Thriller. Drama | Thriller psicológico. Secuestros / Desapariciones. Venganza
Sinopsis:
En un país imaginario que acaba de sufrir una terrible dictadura, viven Paulina Escobar y su marido Gerardo, un prestigioso abogado. Una noche, Gerardo tiene una avería con su coche, pero un hombre se ofrece a ayudarle. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "LA MUERTE Y LA DONCELLA"
El título que da nombre a la película proviene de un poema compuesto por el poeta alemán Matthias Claudius (S. XVIII), este es el poema que inspiró a Franz Schubert para hacer un lied o canción que más tarde desarrollaría para convertirse en el cuarteto para cuerda nº 14 en Re menor que es la música que constituye la banda sonora de la película. La música en la película tiene un papel fundamental, marca su comienzo y su final, aun-que no abusa de ella.
La película se estrenó en 1994 y se rodó en Valdoviño (A Coruña). Es una adapta-ción de la obra de teatro con el mismo título de Ariel Dorfman, escritor chileno que tuvo que sufrir el exilio en la dictadura de Pinochet.
Ariel Dorfman, junto con el guionista Rafael Yglesias, escribió el guión de una forma magistral, lleno de suspense y unos diálogos excelentes, muy visuales. Vamos descubriendo la historia al mismo tiempo que los personajes la van contando a través de esos diálogos, no cae en el flashback.
La película nos muestra un devastador retrato del ser humano, aquel que tiene el poder y abusa de él. Hay un gran equilibrio entre la dirección y el guión pero lleva el sello indiscutible de Polanski y su personalidad abrumadora tras la cámara. Polanski es el maestro de la tensión y el thriller psicológico, pero sin artificios, crea esa tensión y batalla psicológica entre unos y otros con gestos, con el movimiento de los personajes en el espa-cio, con los encuadres y con el cambio de iluminación maravilloso que realiza el director de fotografía Tonino Delli Colli, el mago italiano de la luz, fotógrafo del neorrealismo italiano, resalta los contrastes entre claros y oscuros, luces y sombras, creando una atmós-fera claustrofobia, casi de prisión. En casi toda la película no hay luz eléctrica, sólo velas y linternas. Todo funciona a la perfección, no necesita grandes artificios para hacer un buen film. Polanski es una máquina del suspense, en la película nada es lo que parece, o juega a que no tengamos la verdad absoluta hasta el final.
Es lo que se llama una obra de cámara: la acción se centra en un escenario y tres personajes.
Es un tipo de película para el lucimiento de los actores, Sigourney Weaver, Ben Kingsler y Stuart Wilson, tan sólo tres personajes magníficamente interpretados, los tres bordan su papel, sobretodo Sigourney Weaver (Paulina) y Ben Kingsler (el doctor Miran-da) los tres dicen sus diálogos con una fuerza física y mental impresionante.
Sigourney Weaver actriz neoyorquina por todos conocida como la teniente Ripley en la saga de "Alien" y "Gorilas en la niebla" por la que recibió el globo de oro y fue no-minada al Óscar a mejor actriz.
Ben Kingsler, actor británico que ha trabajado en infinidad de películas con los mejores cineastas, todos le conoceréis por su papel de Gandhi por el que recibió el Óscar al mejor actor.
Stuart Wilson, interpreta a Escobar, el marido de Paulina, es un actor menos conocido pero ha trabajado en muchas películas como actor secundario, se dedica más al teatro.
A Roman Polansk, actor, director, productor y guionista, se le considera uno de los cineastas vivos más importantes de la segunda mitad del siglo XX y de principios del XXI, su vida está marcada por la tragedia y el escándalo. Superviviente del holocausto judio cuando era un niño, su madre murió en Auschwitz, su padre sobrevivió a Mauthausen, tuvo que vivir como mendigo en la calle, pero sin duda lo que fue un mazazo para él fue el asesinato de su joven esposa la actriz Sharon Tate, embarazada de 8 meses, y unos amigos en su casa por la banda (secta) de Charles Manson en 1969, Después de esto consiguió seguir haciendo películas y cuando empezaba a triunfar en EEUU, en 1977, fue acusado de mantener relaciones sexuales con una menor de 13 años y aunque reconoció los hechos huyó de la justicia y se fue a Francia, desde entonces no ha podido volver a EEUU ni al Reino Unido pues sería deportado para cumplir su condena, ni siquiera pudo ir a recoger el Óscar al mejor director por su película "El pianista" en 2002. Tras el movimiento Me Too, en 2018, la Academia de Hollywood decidió expulsarle por varias acusaciones de abusos a menores.
Polanski conoce muy bien el horror y sabe interpretarlo, su plantación en la pantalla es escalofriante, ya desde sus comienzos en su primera película "El cuchillo en el agua" reflexiona sobre la maldad como en algunas de sus mejores películas: "El baile de los vam-piros", "La semilla del diablo", "China Town", "Tess", "La novena puerta", incluso en "El pianista" con la que ganó el Óscar al mejor director, el mal siempre se cuela en su obra.
En "La muerte y la doncella" ¡el mal descansa, la venganza acecha!.
PARA EL COLOQUIO
El dilema de la víctima y el verdugo, la ambigüedad del conflicto hace que la película sea tan convincente.
¿Le ha dicho la verdad? es un alma arrepentida o es un hombre inocente.
El dilema ético de la venganza, ¿sirve de algo? ¿es justo el ojo por ojo?
¿La justicia existe? ¿debemos juzgar por el odio?
La película está llena de odio, ira, remordimiento pero también de compasión y perdón, se han visto obligados a reconciliarse entre ellos y consigo mismo.
Analicemos dos escenas claves en la película: Escena en la que ella decide secuestrar¬le, hay un cambio de fuerzas de poder, hasta ese momento la cámara había mantenido una posición equilibrada en la escala de los personajes, la protagonista queda engrandecida en su acto violento, desde ese momento el ritmo se acelera, es casi sexual.
Escena final, ¡que es terrible!, Polanski invierte las reglas del juego, al verdugo amnistiado lo coloca arriba, en el palco, protegido, mientras que las víctimas están abajo, indefensas, desprotegidas. Pero recoge en un único plano ambas miradas, les obliga a convivir en el mismo tiempo fílmico. Con esta escena sabemos que es culpable. Es el mismo caso que ocurrió con Billy el niño, uno de los torturadores más crueles del franquismo, que sin ser juzgado por sus crímenes, vivió en Madrid, en el mismo barrio que algunas de sus víctimas.