
Lejos de ella
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La conversación
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FICHA TÉCNICA
Título original Fatale (Damage)
Año 1992
Duración 111 min.
País Francia
Dirección Louis Malle
Guión: David Hare (Novela: JOSÉphine Hart)
Música Zbigniew Preisner
Fotografía Peter Biziou
Reparto: Jeremy Irons, Juliette Binoche, Miranda Richardson, Rupert Graves, Ian
Bannen, Leslie Caron, Peter Stormare, JULIÁN Fellowes, Gemma Clarke, David
Thewlis, Roger Llewellyn, Ray Gravell, Tony Doyle, Susan Engel, Jeff Nuttall, Benjamin
Whitrow, Jason Morell
Productora: Film4 Productions, Studiocanal, Nouvelles Éditions de Films, Skreba
Films, Canal+, European Co-production Fund
Género Drama. Romance | Erótico
Sinopsis:
Peligrosa aventura de amor y sexo entre un hombre maduro y la prometida de su hijo. Él es un respetable miembro del Parlamento, pero está dispuesto a dejarlo todo por ella; ella, calculadora y pragmática, está decidida a casarse con su novio. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "HERIDA"
Hoy no voy a entrar en detalles respecto a Herida ("Damage" -Damech-, en su título original, "Daño"), la película que vamos a ver a continuación. Pero sí daré una pista: a los cinco minutos de la proyección todos sabremos de qué va esta historia que no se demora en ocultar nada, yendo directamente al asunto que trata. Y así y todo, no dejaremos de mirar la pantalla, abducidos por lo que allí va a suceder.
Jeremy Irons es su protagonista masculino. Estuvo un tiempo en la Royal Shakespeare Company trabajó en la serie para televisión "Retorno a Brideshead" que le proporcionó el papel protagonista de "La mujer del teniente francés" de Karel Reisz. Otros trabajos que destacan son "El amor de Swann", "Belleza robada" de Bernardo Bertolucci, "Lolita", "El Misterio von Bulow" de Barbet Schroeder (papel por el que recibió el Óscar al mejor actor), "Appaloosa",y "Gorrión". También le hemos visto (aquí, en nuestro Cine Club) en "Margin Call" y en un excelente documental que produjo y presentaba él mismo, "Trashed" -Trash-.
Dice un crítico refiriéndose a Jeremy Irons: "Mucho hemos visto sufrir en la pantalla al actor inglés. "Se ha especializado, a lo largo de su carrera, en papeles de personajes su-frientes que llevan cosidos a puñaladas, en su rostro, las diferentes fases del dolor."
Voy a destacar una frase suya: "Todos tenemos nuestra máquina del tiempo. A veces nos lleva atrás, se llaman recuerdos. A veces nos lleva hacia delante, se llaman sueños".
A Jeremy Irons le acompaña Juliette Binoche. Ella misma lo cuenta: "Probar algo nuevo siempre te abre a la locura. Hay que tener ese punto de locura que te saca de la rutina y te pone al frente del precipicio, donde ya dejas de tener miedo". Hace cine, teatro, ha bailado, ha recitado, ahora canta recuperando a Bárbara, una celebrada cantante francesa, y da recitales junto al pianista Alexandre Tharaud. Ha confesado que tuvo tres agresiones sexuales: a los 7, a los 18 y a los 21 años. Su primer papel de importancia lo logró en "Yo Te Saludo, María", de Jean-Luc Godard (moderna interpretación del embarazo de la Vir¬gen María que fue todo un escándalo) Después vinieron "La insoportable levedad del ser" (la novela de Milan Kundera), "Tres colores: azul", de Kieslowski, "El paciente inglés" de Minghella, "Chocolat", "Las horas del verano" y "Viaje a Sils Maria", ambas de Olivier Assayas o "Nadie quiere la noche" dirigida por nuestra Isabel Coixet. El pasado año su película "Viaje a Nara", (rodada en Japón, con actores y directora japoneses) se estrenó en el Festival de San Sebastián.
Una frase suya: "El trabajo de un actor o una actriz son materiales para que el espec-tador pueda leer dentro de él mismo".
"Juliette Binoche -dice un crítico- encarna cualidades que son esenciales en la película de hoy. Ella es atractiva, pero no de una manera convencional como es habitual en el cine; su rostro es solemne y serio, y es capaz de mostrar nada y, sin embargo, sugerir mucho". Entre otros estupendos actores que les acompañan, sobresale Miranda Richardson, una actriz a la que vimos en películas como "El imperio del Sol", "Juego de lágrimas", "Las horas", y la última estrenada, "Churchill".
Y también el joven Rupert Graves, al que vimos en "Una habitación con vistas", "Maurice", o "Un funeral de muerte" y Leslie Caron, que desde 1951, año en el que hizo su debut en "Un americano en París" y a continuación en "Lilí", ha continuado trabajando hasta por lo menos 2006, que no está mal.
"Herida" parte de una novela de la escritora JOSÉphine Hart, que estuvo 16 semanas en la lista de los libros más vendidos en Europa. Pero creo que, en este caso, las imágenes muestran más abiertamente el contenido, que las palabras en el libro. Yo diría que es una historia nacida para ser vista. La novela se titulaba "Destrucción", pero cuando se reeditó en nuestro país después de estrenarse la película, lo hizo con el título de la misma: "Herida".
Tras el enorme éxito de la novela, el escritor David Hare -Her- fue elegido para su adaptación al cine. David Hare -caballero de la Orden del Imperio Británico y militante de izquierdas- es el guionista de "Herida", como lo fue de "Las horas" o "El lector", entre otras. Pero generalmente es más conocido en su país -y reconocido- como dramaturgo (más de veinte obras reflejando problemas políticos y sociales) aunque también ha dirigido tres películas, una de ellas "Un pasado en sombras" que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín.
Una vez dijo, contestando a un periodista: "¿Me pregunta si mi trabajo ha tenido algún efecto en la política? El Gobierno de extrema derecha que tenemos es la respuesta".
Antes de realizar su primera película, Louis Malle director de "Herida", trabajó como ayudante del gran director Robert Bresson, del que reconocía haber aprendido la necesidad de ser riguroso a la hora de componer una imagen. Después debutó como co-director de "El mundo del silencio", aquel documental de Cousteau que fue galardonado en Cannes. Ya en solitario, con la ayuda de Maurice Ronet y Jeanne Moreau, puso en pie "Ascensor para el cadalso", un thriller con música de Miles Davis. Luego hizo un sensual elogio del adulterio en "Les amants" (Los amantes), una película que la censura española prohibió tajantemente. Después vinieron otras, entre las que destacan "El fuego fatuo", "Un soplo al corazón" (que veremos en Películas para el Diálogo esta misma temporada), "Lacombe Lucien", primera aproximación al periodo de la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial, "Atlantic City", que vimos en nuestro Cine Club, "La pequeña" y "Vania en la calle 42", su última película. También dirigió "Adiós, muchachos" (que ahon¬daba por segunda vez en el período de la ocupación alemana), y le hizo ganar el León de Oro en el Festival de Venecia.
"Sintonizo más con la vertiente novelesca del cine y eso significa que yo tengo que borrarme -afirma Louis Malle-, ponerme al servicio de la historia, encontrarle al objetivo el ángulo y la distancia adecuada para hacer más creíbles y vivos los personajes". Y conti¬núa: "Mi mayor preocupación, es que el espectador se olvide de que está en el cine. Por eso he prescindido de todos los efectos y me gusta que la cámara sea como un ojo sabio, bien guiado, que ve más que el ojo humano porque ella nunca se distrae ni parpadea".
En un artículo publicado en El País del director Fernando Trueba hablando de Louis Malle, dice que es un cineasta incómodo: "Desde calígrafo burgués hasta profesional del escándalo, de Louis Malle se ha dicho de todo. Lo que escandaliza del director es su forma de enfrentarse sin prejuicios a los temas más difíciles".
"Louis Malle no juzga a sus personajes, los contempla -esa es su moral-, con una honestidad fuera de toda sospecha. El que este arriesgado y radical ejercicio de honestidad espante a muchos es la mejor prueba de su validez y efectividad".
Para terminar esta presentación voy a transcribir unas palabras escritas por Muñoz Molina, en su artículo del Babelia del día 9: "Se apagan las luces y ya está uno en otro mundo (...) detrás de puertas cerradas, en una oscuridad que anima a la contemplación, en la soledad paradójica del espectador de cine, (...) que es una soledad rodeada de desconocidos, (no en este caso) o una comunidad de soledades enfocadas en el mismo lugar, ese lienzo blanco en el que no hay nada y en el que unos momentos después brotan imágenes de un mundo que suplanta del todo la realidad exterior". Pues ahí vamos a poner los ojos, en esta pantalla. Y luego hablamos.
PARA EL COLOQUIO
Stephen levanta el teléfono y responde: "Dame tu dirección. Estaré allí en una hora". Así da comienzo esa relación amorosa, apasionada y obsesiva, despreocupada del daño que se puede hacer a los demás, inmersos ambos en sus propias vivencias sexuales en las que gozan hasta hacerse daño.
He encontrado en Internet una página en inglés, "Strictly Film School", en donde se dice en un artículo que la película Herida "explora el concepto alemán de "Liebestod", (Literalmente amor y muerte). "Liebestod" es un término acuñado para describir el epí¬logo de la ópera "Tristán e Isolda" de Richard Wagner. La palabra "Liebestod" propone la idea de que el amor verdadero no puede alcanzarse sin el completo abandono de la voluntad y la sumisión a la pasión contenida: o lo que es lo mismo, muerte de amor, la consumación de los dos amantes en la muerte, o después de la muerte... "El deseo sexual nos llevaría -de ser verdaderamente libres-, a devorar a la persona amada para evitar que esta nos devore a nosotros".
Eso nos relata "Herida" desde el primer contacto visual, en el cóctel en el que se en¬cuentran Anna y Stephen, (uno de los momentos más notables y peligrosos, más allá del simple conocimiento); se miran y no hablan, ambos hechizados por lo que puede haber detrás de sus miradas, dándose cuenta de que se sienten atraídos sexualmente. Y cuando llega el amigo de él, ella se va sin decir nada, como le pasa a él. Y después, cuando Anna acude con Martyn a conocer a la familia, hacen como si fuera la primera vez que se ven. Ambos tienen un secreto. Y en ese instante el espectador toma consciencia de hallarse fren¬te al inicio de una pasión amorosa que no podrá traer más que destrucción, odio y dolor. Sus encuentros sexuales serán violentos, como si de ese modo liberaran todo el dolor que llevan dentro, luchan por devorarse el uno al otro: "Liebestod".
Está claro que el cineasta francés Louis Malle no tiene el propósito de aleccionar con sus películas; prefiere entregar al público un material que le saque de su tranquilidad moral, poner en imágenes los aspectos contradictorios de un mundo "profundamente ambiguo". Él mismo lo dice: "Mi propósito no es moralizar ni cambiar una moral por otra. Prefiero entregar un material preocupante y dejar que el público saque sus propias conclusiones".
No olvidemos una significativa frase: "Alguien herido es alguien peligroso. Sabe que puede sobrevivir". Eso es ella.
Hay, al menos, tres encuentros sexuales entre Stephen y Anna:
El primero cuando Stephen va a la casa de Anna por primera vez y tampoco hablan. Él parece ofuscado, ansioso, con una idea fija. Es sexo puro, sin más, esa es toda la conver¬sación. (Ella no lleva bragas, porque está esperando lo mismo) Y se entrega a él.
La segunda vez, cuando hacen el amor, él golpea la cabeza de ella contra el suelo, varias veces. Sin duda una relación destructiva, se hacen daño el uno al otro, se devoran.
Y la tercera cuando se va a París a buscarla a pesar de que sabe que está con su hijo. La llama a la madrugada y, después de escuchar su voz, se queda con el auricular entre los la¬bios, como si fuera la boca de ella. Y cuando se encuentran son como dos animales, hacen el amor apoyados en la puerta de un portal -ella desnuda bajo el abrigo-, sin importarles nada ni quién les pueda ver.
Pero esas escenas de sexo son necesarias para entender hasta qué punto los protago¬nistas se pierden en ese laberinto emocional, liberando sus respectivas frustraciones.
Y así, la película nos lleva hasta el accidente donde muere el hijo cuando descubre a su padre haciendo el amor con su prometida, y de ahí hasta los planos finales en los que Stephen (convertido en otro hombre) contempla esa gran foto que cubre la pared donde están los tres, como un altar ante el que se postra todos los días y reza.
Parece ser, así se ha contado siempre, que Juliette Binoche abandonó el plató en una ocasión porque Jeremy Irons estaba llegando demasiado lejos durante las escenas de amor.
La película tuvo problemas con la censura, que no es gubernamental, sino de la propia industria. Malle cuenta que pidió que le detallasen las escenas que rechazaban. Le respondieron que ninguna en particular. Al final, Malle cortó cinco segundos y cambió dos planos de sitio, y con eso se contentaron.
David Hare -Her- ha escrito un guión sucinto, casi gélido, "que desprende sensua¬lidad, erotismo, tristeza, culpa y desolación por partes iguales", decía un crítico. Y Louis Malle hace una puesta en escena minuciosa y austera, acercándose a la relación desde una cierta distancia, con frialdad, sí, pero sin disolver el calor que desprende la narración.
Dice un crítico que "ver esta película es como ver un accidente de tráfico emocional a medida que se desarrolla".
"Nos enamoramos porque nos atrae aquello que nos es desconocido"... O, "Lo que nos hace ser como somos es intangible".