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Lady Bird, Lady Bird
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FICHA TÉCNICA
Título original "Viskningar och rop" (Cries and Whispers)
Año 1972
Duración 91 min.
País Suecia
Dirección Ingmar Bergman
Guión Ingmar Bergman
Música; Johann Sebastian Bach, Georg Friedrich Händel
Fotografía Sven Nykvist
Reparto: Harriet Andersson, Kari Sylwan, Ingrid Thulin, Liv Ullmann, Anders Ek,
Inga Gill, Erland JOSÉphson, Henning Moritzen, Georg Årlin
Productora Svenska Filminstitutet, Cinematograph AB
Género Drama | Enfermedad. Familia
Sinopsis:
Ante la proximidad de la muerte de una de ellas, tres hermanas se reúnen en la vieja mansión familiar. Una vez en la casa, comienzan a recordar el pasado, y cuando la enferma entra en la agonía desvela la parte más oscura y tortuosa de su vida. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "GRITOS Y SUSURROS"
Igmar Bergman era hijo de un pastor luterano, por lo que su infancia y adolescencia estuvo rodeada de temas religiosos. Se basó en conceptos como "pecado, confesión, casti-go, perdón y misericordia". "Los castigos eran algo completamente natural -decía-, algo que jamás se cuestionaba". Éste el Bergman que conocemos a través de sus películas, un autor muy debatido pero siempre muy interesante.
Su trabajo como director comenzó en el teatro y luego decidió moverse al cine, alternó ambas cosas, incluyendo también la televisión. Dos dramaturgos, Ibsen y, sobre todo, Strin¬dberg, lo influyeron e introdujeron en un mundo donde se manifestaban los grandes temas que tanto lo atraían. Filmó en ocasiones hasta tres películas por año. Cuenta con una extensa filmografía (alrededor de 60 filmes). Entre su cine pueden destacar "Fresas salvajes", "El séptimo sello","El manantial de la doncella", "Los comulgantes", "El silencio", "Persona", "Secretos de un matrimonio", "Sonata de otoño", "Fanny & Alexander", "Saraband", que rodó para la televisión, y "Gritos y susurros", claro, la que veremos a continuación
Dice un crítico que: "en la mayor parte de la filmografía del realizador sueco, sus per¬sonajes son penetrados por los mismos caminos en que se internan. Se trata de trayectorias que los reconducen hacia sí mismos, hacia su propia alma, hacia su propia conciencia. Son recorridos íntimos que muchas veces se apoderan del espectador transportándolo a una experiencia estrictamente personal".
Y otro apunta que "su narrativa visual suele ser deliberadamente lenta, con un montaje y una secuencia de planos austeros, esto con el fin de lograr un suficiente tiempo de reflexión entre los espectadores".
El escritor y periodista Manuel Hidalgo, que cuenta en una crónica "cómo al comienzo, Bergman era objeto de culto en círculos minoritarios". Y, ¡click!, en 1972, tras tres décadas de trabajo y después de más de cincuenta películas, "Gritos y susurros" rompe la racha y se erige en gran excepción: una razonable mayoría pone, por fin, un Bergman en su vida. Veremos.
Bergman tenía un particular mundo entre sueños, visiones, imaginación y sentimientos, según él mismo cuenta en las entrevistas y los libros que él mismo escribió, como "Linterna Mágica".
a Igmar Bergman en nuestro cine club, nos cuenta cuándo y cómo empezó "a ver" la película:
Durante varios meses fui perseguido en mis sueños por una imagen: Era una ha-bitación roja, tapizada de rojo. Los muebles eran rojos. Las cortinas eran rojas. Y en esa habitación había tres mujeres vestidas de blanco en una especie de iluminación crepuscular. Aquellas mujeres se movían y hablaban al oído, y eran extremadamente misteriosas, comprendí que querían algo...
Y eso fue precisamente lo que dio lugar a esta historia de cuatro mujeres (ya no son tres). Sólo después -concluye- comprendí que el tema central del film era mi madre. (In-cógnita a resolver, o no, después, en el coloquio)
Los actores de Bergman, sin duda, lo mejor lo hicieron trabajando junto a su maestro.
Harriet Anderson es una de las más versátiles. Ingmar Bergman, que escribió para ella el papel protagonista del film que la dio a conocer, "Un verano con Mónica", y otro personaje fundamental, años después, en "Gritos y susurros". Pero hizo otras películas también con Bergman, como "Noche de circo", "Una lección de amor" o "Sonrisas de una noche de verano". Trabajó con otros directores, como "Llamada para un muerto", de Sidney Lumet, "Dogville", de Lars von Trier o "La sabina", del director español José Luis Borau.
De Ingrid Thulin (aparte de su trabajo con Igmar Bergman en "Fresas salvajes", "En el umbral de la vida", "El silencio", "Los comulgantes", y "Después del ensayo"), intervino en "Los cuatro jinetes del Apocalipsis", de Minnelli, "La guerra ha terminado", de Resnais, y "La caída de los dioses", dirigida por Visconti. Falleció en el 2004.
Liv Ullmann, además de actriz es escritora y ha dirigido varias películas, entre ellas "Infiel", con un guión escrito por Bergman, con el cual hizo nueve de sus largometrajes entre los que destacan "Persona", "Secretos de un matrimonio" o "Sonata de otoño". Liv Ullman y Bergman tuvieron una hija fruto de su relación. Liv Ullman está considerada como una leyenda viva del cine y una de las actrices europeas más importantes del siglo XX. Tuvo un Óscar por "Los emigrantes", de Jean Troell. En 1980 fue nombrada embaja¬dora de la Unicef y, a la vez, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
La actriz que falta en este reparto es Kari Sylwan, que no era actriz, sino bailarina, profesora después y coreógrafa de ballet, y que más tarde Bergman volvió a llamar para el reparto de "Cara a Cara".
Hay otra persona muy importante al lado de Bergman, y es su director de fotografía, el también sueco Sven Nykvist, al que llamaban el maestro de la Luz. Pero Nykvist no sólo trabajó con Bergman, sino también con Polanski en "El quimérico inquilino", con Louis Malle en su insólita película "Black Moon", con Woody Allen en "Otra mujer", o "Delitos y faltas", y con Tarkovski en "Sacrificio", entre otras. Y con Bergman hizo nueve películas, entre ellas "Fanny y Alexander" y la que vamos a ver hoy. Ganó dos Óscar, por ambas películas. Sven Nykvist murió a los 83 años en un hogar para ancianos donde era tratado por afasia, una forma de demencia. También ha dejado algunas películas como director, la última "Oxen", que estuvo nominada al Óscar como mejor película extranjera.
PARA EL COLOQUIO
"Y así callan los gritos y los susurros", dice el último cartel que hemos visto en la pantalla, sobre ese fondo rojo... Pero un crítico se pregunta: "Ya no se escuchan gritos, sí. Pero, ¿habrá cesado el dolor?".
Yo dirigí una obra de Strinberg que se estrenó en el Carlos III de El Escorial. Strin¬berg, fue un renovador del teatro sueco y precursor o antecedente del teatro de la crueldad. "Gritos y susurros", creo que tiene mucho de Strinberg, de ese tipo de teatro intenso y trágico, que penetra hasta lo más profundo, cruel en ocasiones, como lo son también sus obras "La señorita Julia" o "El padre" o su pieza corta "La más fuerte".
A Bergman le preguntaron en varias ocasiones sobre las relaciones entre los muertos y los vivos: "¡Ni por un instante creo que exista nada después de la muerte!, -contestó- Mi opinión general es que cuando uno muere, está muerto, ¡gracias a Dios!".
"Ruega por nosotros que nos quedamos en esta tierra oscura y sucia bajo un cielo vacío y cruel", reza el sacerdote delante del cadáver de Agnes. ¡Qué terrible nos lo pone!
Y Robert Lauder, un estudioso de Bergman, escribe: "El viaje humano es hacia la muerte. Al disolverse la presencia de Dios, el ser humano tuvo que mirar hacia otra parte buscando sentido a su existencia y alguna esperanza a la que aferrarse al enfrentar la muerte. La única esperanza que tenemos, de acuerdo a Bergman, es el amor humano. No hay esperanza celestial. La única salvación posible para nosotros es el contacto afectivo con otro o quizá con muchos otros seres humanos"
¿Qué hemos visto? Ante todo, una reflexión sobre la enfermedad y la muerte, pero también el hastío, la soledad, el rencor, el amor y el desamor, el deseo y la frustración, la incomunicación, el peso del pasado y lo inalcanzable de la felicidad
Y, por si fuera poco, además, tiñe las imágenes de un rabioso color rojo, agresivo, agobiante, del que el propio Bergman dice: "Todas mis películas se pueden pensar en blan¬co y negro, excepto "Gritos y susurros". En el guión consta que he imaginado lo rojo como el interior del alma. Hasta los libros que aparecen tienen las pastas rojas.
OTROS ASPECTOS PARA EL DIÁLOGO
1-La dura imagen de la lesión que Karin se produce con el vidrio roto en su sexo (y que nos recuerda a la de la protagonizada por Isabelle Huppert en "La pianista" de Hane¬ke, si bien en un sentido muy distinto
2- Las dos hermanas se abrazan y acarician la una a la otra, pero no escuchamos lo que dicen (aunque lo suponemos, es lo grandioso de la escena): recuerdos, vivencias, per¬dones, días felices
3- Una lágrima resbala por el rostro de Agnes muerta, que al parecer no puede separarse de sus hermanas. Es posible que la muerte física no sea a la vez la muerte del espíritu, cuentan.
4- Imagen de la Piedad en versión Bergman Ana acoge a Agnes sobre su pecho, un plano buscado y maravilloso, como maternal, la cabeza de Agnes sobre su muslo desnudo, el pecho de Ana casi al descubierto. ¿Que es La piedad sino el dolor de una madre por la muerte de su hijo?
Los amores (que debieron ser) entre el médico y María (Liv Ullman). Se ve clara-mente que el marido de María sabe de esa relación: es como si estuviera viéndolos a los dos juntos, como lo hemos visto nosotros.
La lavan, la peinan y le cambian el camisón, llena de cariño y calidez. Y Anna mi-rándola como si Agnes fuera su hija, qué ternura en su mirada.
Y a su muerte, cómo entre Ana y Karin le colocan el cuerpo y las manos.
Ese primer plano de Karin largo y silencioso, con un gesto que parece que se ahogara y tiene que abrir la boca.
De ese diario de Agnes que se queda Ana, escuchamos mientras vemos las últimas imágenes de las tres hermanas y Ana con ellas. "Nos sentamos en el columpio como tres buenas hermanas... Sentía la presencia de sus cuerpos, la calidez de sus manos, quería que no acabase y pensé... que esto es la felicidad... (No parece que esto se cumpla a lo largo de la película)".
La cena con el marido en la que acaba rompiendo la copa. No se dicen nada, ya no hay nada que decir. "No es nada más que un montón de mentiras" dice Karin cuando se va su marido.
Las cuatro mujeres pueden ser una sola. Bergman reconoció que las cuatro mujeres evocan un aspecto de la personalidad de su madre.
Harriet Andersson (Agnes), es la moribunda. Karin (Ingrid Thulin), la hermana mayor, es una mujer fría, reprimida y llena de odio, insensible. María (Liv Ullmann) es seductora y superficial, hipócrita. Y las dos están hastiadas de sus maridos. Y Anna (Kary Sylwan), es una devota sirvienta y cuidadora de Agnes, que manifiesta constantemente su fe cristiana, a pesar de que la vida le arrebató a su hija prematuramente.
Las dudas del sacerdote sobre ese más allá, que él tampoco es capaz de imaginar. Agnes -al momento de su muerte, y a pesar de su angustia- no recurre a Dios. Tampoco sus hermanas lo hacen.
La relación entre las dos hermanas. María quiere acercarse a Karin, que la rechaza y nos desvela su amargura Y de repente se oye lo que parece el llanto de un bebé.
David, el médico es Erland JOSÉphson, el marido de Karin es Georg Arlin.
Los primeros planos de Bergman explorando los rostros de sus actrices.
Robert Ebert, en tres palabras: "Hipnótico, inquietante, aterrador".