
La muerte y la doncella
31/05/2019
Cleo de 5 a 7
13/09/2019
FICHA TÉCNICA
Título original "Le Samouraï aka"
Año 1967
Duración 105 min.
País Francia
Dirección Jean-Pierre Melville
Guión: Jean-Pierre Melville, Georges Pellegrin (Novela: Joan McLeod) Música
François de Roubaix
Fotografía Henri Decaë
Reparto: Alain Delon, Nathalie Delon, Caty Rosier, F. Périer, Michel Boisrond, Jacques
Leroy, C. Jourdan, J. Posier, Cathy Rosier, Robert Favart, G. Casati, Jacques Léonard
Productora: Coproducción Francia-Italia; Filmel, T.C.P, Fida Cinematografica,
Compagnie Industrielle et Commerciale Cinématographique (CICC)
Género Cine negro. Thriller | Crimen. Neo-noi. Policíaco
Sinopsis:
La historia de un hermético y frío asesino a sueldo. Jeff Costello es un perfeccionista que siempre planea cuidadosamente sus asesinatos y al que nunca han atrapado. Sin embargo una noche, tras liquidar al dueño de un club nocturno, queda a la vista de varios testigos. Sus esfuerzos por construir una coartada fallan y poco a poco es acorralado, tanto por la policía como los clientes que le han traicionado. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "EL SILENCIO DE UN HOMBRE"
En esta sesión vamos a ver una película del director de cine francés Jean Pierre Mel¬ville, considerado el más americano de los directores de cine franceses. Su nombre de pila real es Jean Pierre Grumbach, pero adoptó el apellido Melville en honor al escritor ameri¬cano Henry Melville, su autor favorito, que entre otras novelas escribió Moby Dick.
Se le considera el precursor de la Nouvelle Vague francesa, aunque él lo rechaza, y considera a algunos directores de ese movimiento como aficionados, precursor de Bres¬son, Chabrol, interprete de Cocteau, enamorado de todo el cine americano anterior, ima¬gen por naturaleza del genero de crimen y gánsteres francés. Durante la Segunda Guerra Mundial se alistó en el ejército francés, y después de la guerra combatió en la Resistencia Francesa. Fue desde sus inicios completamente independiente al tener que autofinanciar sus películas desde el primer momento, lo que le hizo realizar trabajos no solo de director, sino también fue guionista, productor, cámara, montador, etc. lo que le dio un conoci¬miento muy profundo de todas las facetas por las que una película tiene que pasar antes de ser distribuida para su visión por el público. Hasta se permitió la licencia de aparecer en la película de Godard, un gran admirador suyo, Al final de la escapada.
Pero lo que se le reconoce a Melville es ser el mejor exponente, pero no el único del Cine Polar Francés. El cine Polar Francés es un subgénero del cine policíaco durante los años de la postguerra influenciado por el cine negro de Hollywood. Se trata de un apócope de "policier". Toma las gabardinas y los sombreros del cine negro americano, pero nos ofrece una mayor profundidad sicológica que la que nos muestran los personajes hollywoodienses. El interés del Polar radica en poner en el mismo plano al policía y al delincuente y es ahí donde se diferencia del cine negro americano.
Además de la película que vamos a ver esta tarde, rodada en 1967, Melville dirigió otros títulos de este género como "El Confidente" (Le doulos) en 1962 y "El círculo Rojo" (Le cercle rouge) en 1970 pero también hay que recordar "París bajos fondos" (Casque d´ór) 1952 y "No tocar la pasta" (Touchez pas u grisbi) de Jacques Becker o "El clan de los Sicilianos" (Le clan des Siciliens) 1969 de Henri Verneuil y las de los directores de la Nouvelle Vague, Truffaut, "La novia vestía de negro" (1967) y Chabrol, "Accidente sin Huella" (1969).
Jean Pierre Melville, nació en 1917 y a los cinco años se cuenta que le regalaron un tomavista. Nunca estudió, trabajando desde muy joven de botones, ayudante de un tratante de diamantes y en otros muchos empleos sin necesidad de formación, de los que dicen que le despedían ya que dejaba las tareas que le encomendaban para irse a las salas de cine a ver películas. Una de sus frases es "Hago películas hasta cuando duermo"
La película de hoy, "Le Samourai", en su versión original en francés, es considerada por todos como una película de culto y quizás la mejor película de Jean Pierre Melville. Dicen que introducía muchas frases que teóricamente están sacadas de libros pero que no son exactamente iguales. En la película de hoy, la frase que define el film, dicen que está sacada del Bushido, el libro donde se incluye el código de honor de los samuráis en el Japón medieval, pero transformada por Melville en "No hay soledad más profunda que la del samurái… salvo la de un tigre en la selva… tal vez".
En Spinof, el crítico dice que "El silencio de un hombre" es un poema desgarrador del hombre solo. Este samurai, Jeff Costello (Alain Delon), no es sino un asesino a sueldo del hampa parisina. Asesina cumpliendo órdenes, por contrato. Engañado por sus socios, tiene que defenderse en dos frentes: contra la policía y contra sus cómplices. Se organiza entonces una implacable caza, todos contra un solo hombre. El héroe irrisorio de este combate nocturno triunfará. En la muerte, claro está. Una muerte deseada, organizada, como una apoteosis.
Partiendo de un minucioso guión escrito al alimón por el propio Melville y Georges Pellegrin sobre una novela poco conocida de Joan McLeod, la película se erige en el taci¬turno, trágico retrato de un killer al que interpreta de manera solvente un imperturbable Alain Delon en el que quizá sea su papel más recordado.
Pero también existen otros tres personajes que resultan clave para su desarrollo y resolución: la señorita Lagrange (Nathalie Delon, por entonces mujer de Alain Delon), la fiel amante de Costello; la pianista negra del club (Cathy Rosier), principal testigo del asesinato; y el persistente comisario de policía (François Périer), que está convencido de que Costello es el culpable a pesar de su coartada.
Emilio Luna en su crítica de EAM Cinema dice que "En todo un ejercicio de mag¬netismo Alain Delon compone una de las grandes interpretaciones de su carrera. Un personaje irresistible y complejo abocado a convertirse en un icono tal como los protagonistas de las cintas que Melville admira. Jeff Costello es un homenaje a esos papeles personificados por Humphrey Bogart, James Cagney o Edward G. Robinson pero con estilo propio y sin renunciar a los estilemas de un cine previo a ese efervescente laboratorio llamado Nou¬velle Vague. Costello logra encajar con todos los elementos que circundan el filme. Desde sus aliados hasta sus enemigos pasando por el urbanismo parisino. Una figura mimetizada con su entorno como si de un lienzo expresionista se tratara. Es química pura. Ataviado con su sombrero y gabardina clásica, no renuncia a su idiosincracia y porte, ni siquiera herido o en la huida. Es una cuestión de principios.
"Melville ofrece toda una exhibición narrativa. Primero con toda esa nebulosa que articula entorno a Costello. No otorga información sobre su pasado remarcando esa aura mitológica que le acompaña".
"Alguien dijo en una ocasión que en una película de Godard, Jef Costello, tendido sobre la cama de su habitación, habría leído un libro y el espectador vería su cubierta, y en una de Bresson se habría preparado un café con leche. Esto no me interesa. No me gusta ver a mi héroe enfrentarse a lo que podríamos llamar una función orgánica. Quiero sensibilizar al espectador de la intimidad del héroe sin mostrar cómo come en la mesa." Comentaba el autor sobre su personaje.
Sin duda, la influencia oriental copa gran parte del relato, ante todo por ese trazo grácil y pétreo del protagonista tan propio del asesino medieval nipón por excelencia. No terminan ahí las comparativas ya que ‘El silencio de un hombre’ pudiera ser un Western contemporáneo. Un ‘Solo ante el peligro’ (High Noon, Fred Zinnemann, 1952) o ‘Raíces profundas’ (Shane, George Stevens, 1953) importado a la gran urbe francesa. Segundo, por el prodigioso uso de la cámara y la técnica elevan la elipsis y toda la retórica que la cinta porta. Dinámicos travellings y la azulada atmósfera creada por Henri Decaë componen un escenario lúgubre, fóbico y enigmático que anuncian que tipo de epílogo encontrará ese samurai parisino".
La influencia de ‘El silencio de un hombre’ ha sido notoria en el cine contemporá¬neo. Autores como Quentin Tarantino o John Woo siempre se han sentido muy vincu¬lados al estilo del director galo. Cintas como ‘The Killer’, de Jon Woo (1989), ‘León, el profesional’, de Luc Besson (1994) ‘Ghost Dog, el camino del samurái’, de Jim Jarmusch (1999), y, sobre todo, ‘Drive’, de Nicolas Winding Refn (2011) contienen parte de la esencia de este regio ejercicio de cine negro de Jean-Pierre Melville.
"El Silencio de un hombre" es Cine con mayúsculas. Simplemente impresionante.