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FICHA TÉCNICA
Título original: Toivon tuolla puolen
Año: 2017
Duración: 98 min.
País: Finlandia
Dirección: Aki Kaurismäki
Guión: Aki Kaurismäki
Fotografía: Timo Salminen
Reparto: Sakari Kuosmanen, Sherwan Haji, Kati Outinen, Tommi Korpela, Janne Hyytiäinen, Ilkka Koivula, Kaija Pakarinen, Nuppu Koivu, Tuomari Nurmio, Niroz Haji
Productora: Coproducción Finlandia-Alemania; Sputnik
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Inmigración
Sinopsis:
Helsinki. El joven Khaled llega oculto en un barco de carga procedente de Siria. Su solicitud de asilo es rechazada, pero decide quedarse de todos modos. Mientras, un gris comercial cincuentón llamado Wikström decide cambiar su vida y abrir un decadente restaurante. Sus caminos se cruzarán cuando una tarde Wikhström se encuentra a Khaled en la puerta de su restaurante y, emocionado, decide ofrecerle techo, comida y trabajo. Pero el sueño del chico es encontrar a su hermana, que también huyó de Siria. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "El otro lado de la esperanza"
Premios:
2017: Festival de Berlín: Oso de Plata - Mejor director
2017: Premios del Cine Europeo: Nominada a Mejor película y Mejor director
Empezaremos por presentar al actor revelación de esta película:
Sherwan Haji (Siria, 1985)
Actor, cineasta y escritor sirio – finlandés.
Se graduó en el Instituto de arte Dramático de Damasco. Actuó como protagonista en varias series de televisión en Oriente Medio.
Galardonado como Mejor Actor en el Festival Internacional de Dublín por su actuación en esta película.
Ningún otro podía encajar como un guante en el personaje que representa.
Desempeña el papel protagonista de Khaled.
El otro protagonista de esta historia de solidaridad es:
Sakari Kuosmanen (Helsinki 1956)
Periodista, cantante, guitarrista y actor finlandés. Ha grabado varios álbumes en solitario y con los grupos Sleepy Sleepers et los Leningrad Cowboys. En 1999 aparece en una célebre serie de televisión finlandesa.
Es uno de los actores recurrentes de nuestro director, Kaurismaki. Aparece en 1986 en una parodia de Rocky VI; en una comedia de gangsters (Helsinky Napoli all night long,1987) ; en la historia de un minero del carbón que trata de sobrevivir cuando cierran las minas (Ariel, 1988); en las aventuras de una banda excéntrica en gira por Estados Unidos en busca del éxito (Leningrand Cowboys Go America, 1989); en la primera parte de una trilogía de comedia – drama (Nubes pasajeras , 1996) ; en otra basada en la novela homónima de un autor finlandés (Juha, 1999); también en otra que forma parte de la trilogía citada (El hombre sin pasado, 2002) y por último en la que es objeto de la presentación El otro lado de la esperanza, 2017.
AKI KAURISMÄKI es uno de los directores de cine mundial mejor reputados por haber creado un universo característico y genuino, reconocible en su filmografía.
Nace en Finlandia (1957) y su deseo de ser cineasta surge en su infancia después de su contacto con el surrealismo a través de la película de Buñuel, La edad de oro. Iniciará sus realizaciones asociado a su hermano Mika.
Después de llevar a la pantalla Crimen y castigo - de la que no se siente orgulloso- filmará la llamada “trilogía del proletariado”, donde expone su visión de los trabajadores sometidos a duras pruebas de vida y también laborales, constituyendo una crítica social y protesta silenciosa del sistema económico capitalista.
Respetando el idioma original de los lugares de filmación, aunque con temáticas distintas, rueda en Londres Contraté un asesino a sueldo (1990), en Estados Unidos Leningrad Cowboys Go America (1989) y en París La vida de Bohemia (1992).
En las películas de la “trilogía de lo cotidiano” o “de los perdedores” expone una temática ensalzando el amor al prójimo y la solidaridad a través del empleo precario o la soledad, en contraste con la cinematografía mundial.
La tercera trilogía, “de la migración”, que se propuso rodar empezó con Le Havre (2011), continúa con la que presentamos, El otro lado de la esperanza (2017) y seguimos a la espera de la tercera, que prometió más optimista.
El otro lado de la esperanza es un drama contado en tono de comedia, un hermoso canto a la vida, al humanismo. También revela que es un homenaje a todos aquellos, hombres y mujeres, que desean cambiar de vida.
Sus protagonistas son los refugiados, los sin-techo, los invisibles. En estas realizaciones serán la diana con los que el director expone su visión de lo humano, de la hospitalidad, de la fraternidad y de la solidaridad. Lo hace poniendo en evidencia la falta de empatía, la frialdad y descarnada hipocresía de las políticas gubernamentales de los países occidentales. El azar entra en juego asociado a las voluntades ajenas que más bien impiden, prohíben o dañan.
No ocultará ni el horror ni la injusticia social, la xenofobia y el racismo, como muestran los movimientos populistas en alza en numerosos países europeos.
Ofrece un argumento bien contado, sin fisuras, con los diálogos estrictamente necesarios, en escenarios sobrios, incluso minimalistas y puestas en escena y encuadres estudiados a conciencia, con decorados y colores intencionadamente rebuscados.
La genialidad de Kaurismäki reside en la capacidad para salpimentar de humor seco, fino, situaciones inesperadas, con contrastes que rayan lo absurdo, hilarantes gags o situaciones que resultan cómicas por la inadecuación de los personajes al contexto en el que se mueven y que nos hacen esbozar una sonrisa… a pesar del dramatismo que a veces la congela. Su intencionalidad inequívoca consiste en remover conciencias al poner al espectador frente a las contradicciones del sistema.
La música acompaña, siempre rock y en vivo, sin bandas sonoras que distraigan la acción.
Se aleja de los discursos moralizantes y busca la emoción elemental y genuina, como en el cine de Charles Chaplin.
Película insólita, agridulce y bonita.
PARA EL COLOQUIO
El objetivo del director consistía en hacer comprender a los espectadores que todos somos iguales ¿consideráis que lo ha logrado?
¿Cómo se lleva a cabo la integración de los migrantes en nuestro país?
¿Qué grado de influencia tiene el cine en general sobre nuestra actitud ante el mundo, la vida, las personas, la naturaleza, los seres vivos?
¿Existe la bondad, la generosidad? ¿O acaso se actúa por egoísmo, solidaridad, altruismo, por hacer justicia, piedad…?
La mundialización, el acceso a la información rápida, la “objetividad” de los medios de comunicación ¿Dónde queda nuestra sensibilidad y empatía tras la avalancha de informaciones cotidianas sobre desastres humanitarios? ¿Las leyes gubernamentales y lo que piensa la ciudadanía van al unísono?
¿Qué rol interpretan las mujeres? ¿Están del lado de la esperanza?
¿Hasta qué punto el azar es determinante en nuestras vidas?
Respecto al final, ¿pensáis que es feliz o infeliz?
Ana Paredes.