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Lejos de ella
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FICHA TÉCNICA
Título original "The Spy Who Came In from the Cold"
Año 1965
Duración 112 min.
País Reino Unido
Dirección MARTÍN Ritt
Guión: Paul Dehn, Guy Trosper (Novela: John Le Carré)
Música Sol Kaplan
Fotografía Oswald Morris (B&W)
Reparto: Richard Burton, Claire Bloom, Oskar Werner, Peter van Eyck, Sam Wanamaker,
R. Davies, Cyril Cusack, M. Hordern, Robert Hardy, B. Lee, E. Knight, Beatrix Lehmann
Productora Paramount Pictures
Género Intriga | Espionaje. Guerra Fría
Grupos Adaptaciones de John le Carré
Sinopsis:
A pesar de que sus últimas misiones son bastante irrelevantes, el agente secreto británico Alec Leamas no desea abandonar la clandestinidad para ocupar un despacho oficial. Su nueva misión en la Alemania Oriental parece más interesante: consiste en hacerse pasar por un desertor y para que su deserción resulte verosímil se las ingenia para desacreditarse y desacreditar a sus jefes hasta conseguir que lo expulsen de la agencia de inteligencia británica. De este modo no le resulta difícil entrar en los círculos de espionaje comunistas. Sin embargo, el agente acaba descubriendo que su misión es una simple tapadera y él un instrumento al servicio de un complot secreto. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "EL ESPÍA QUE SURGIÓ DEL FRIO"
En el inicio de una novela de Javier Marías, "Fiebre y lanza", primera parte de la inquietante trilogía "Tu rostro mañana" (que entre otras cosas trata de espías), se dice: "No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni aportar historias (...) Contar es casi siempre un regalo, incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento, también es un vínculo y otorgar confianza, y rara es la confianza que antes o después no se traiciona, raro el vín-culo que no se enreda o anuda, y así acaba apretando y hay que tirar de navaja o filo para cortarlo".
El Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido, o SIS por sus siglas, conocido en el mundo del espionaje como el MI6 o la "Firma", fue creado en 1909, pero su existencia no fue reconocida y revelada oficialmente hasta 1995. Así de secreto es el mundo de los espías.
El término MI significa Inteligencia Militar, pero al final de la Segunda Guerra Mundial había diecisiete secciones MI. Y el MI6 se originó cuando la agencia era la "sección seis".
Fue constituido en su forma actual como parte del intento de Gran Bretaña de coordi¬nar las actividades de inteligencia antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. El MI6 está formado por más de 2300 personas y su presupuesto supera los 150 millones de libras.
El director del MI6 ha sido conocido tradicionalmente como "C" (C mayúscula, escrita con tinta verde). Y desde entonces todos los jefes del servicio han continuado la tradición y todavía firman con una "C" verde mayúscula, por lo cual no nos debe extrañar que se llame "M" al jefe de James Bond.
En más de cien años de historia, en el MI6 ha habido momentos de cierta frustra¬ción o revés, como una desbaratada operación en 1918 para derrocar al Gobierno bolche-vique, o el informe de los espías que confirmaron que jamás tuvieron acceso a ninguna información que pudiera acreditar la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, a pesar de todo lo que pasó después, o el escándalo cuando este organismo fue acusado del asesinato de Lady Di. Pero no hay que olvidar la implicación del MI6 en el conflicto del canal de Suez, los intentos de promover una revolución en Albania e instigar golpes en el Congo, o Egipto, o Arabia Saudí, usar discretamente sus fuerzas especiales para eliminar a sus enemigos de Libia durante la Primavera Árabe, canalizar ayuda en secreto para los rebeldes en Afganistán, los asesinatos de los hermanos Kennedy y de MARTÍN Luther King, el desmoronamiento de la URSS, la caída del Muro, la crisis de los rehenes de Irán, los Balcanes, Kosovo, o los canjes de agentes en el Berlín dividido, y no sé si también han actuado en el Brexit, o últimamente, Venezuela.
"Cuando una persona ingresa en la organización recibe un rol encubierto -explica un agente del MI6 en un documental rodado recientemente para la BBC-. Se obtienen instrucciones para aprender a manejar la nueva identidad y ésta se convierte en una se-gunda condición. La mayoría de los agentes pueden decirle la verdad a las personas más cercanas, pero para el resto tienen que vivir bajo su identidad falsa".
Entre los espías más extraordinarios de todos los tiempos está, sin duda Kim Philby (un marxista convencido) que además de gran bebedor (al parecer los espías lo son, el al-cohol es para ellos una herramienta de trabajo y una necesidad psicológica) fue reconocido por todos como audaz, astuto, y con "un encanto arrollador y aficionado a la controver¬sia", pero también el gran traidor a "los suyos" y a su patria, el topo que la KGB tuvo a lo largo de más de treinta años pasando secretos a la Unión Soviética. Ya muerto, Philby recibió un funeral de héroe en Rusia, con máximos honores, rango de coronel de la KGB y hasta un sello de correos con su rostro. Trabajó para el MI6, la (o el) KGB y la CIA. Pero no sucesivamente, sino a la vez.
En 1937, bajo el disfraz de corresponsal del periódico The Times, Kim Philby fue enviado a España por el MI6, donde, siguiendo órdenes de Moscú (la KGB) y cultivando una personalidad aparentemente fascista, llegó a ser condecorado personalmente por Fran¬co cuando cayó herido en el frente de Teruel. Y se cuenta que, en un momento dado, tuvo la misión (desde Moscú) de asesinar al dictador, pero el proyecto fue desestimado. ¡Qué pena, lo que nos hubiéramos ahorrado!
Con éstas historias tratamos de acercarnos un poco al intrincado mundo de los es-pías, donde siempre se ha contado -e incluso el MI6 lo llegó a confirmar años después- que varios escritores formaron parte de sus filas en algún momento de sus vidas, por su extenso conocimiento y facilidad de acceso a personas y lugares, como Somerset (Samsent) Mau¬gham, Compton Mackenzie, Graham Greene o el propio John Le Carré, éste relacionado directamente con la película de hoy, puesto que es el autor de la novela El espía que surgió del frío, base imprescindible para llevar a efecto su realización en el año 1965.
El mismo John Le Carré cuenta cómo fue captado para el MI6: "Un profesor al que no conocía demasiado se me acercó y me dijo: ¿Qué va a hacer usted después de la univer-sidad?". "No lo tengo claro", respondí. Y él continuó: "Bueno, el Foreign Office (Ministe-rio de Exteriores) tiene algunas áreas que son distintas de las demás. En cierto sentido, sin ser distintas del propio Foreign Office". Siguió así unos cinco minutos. Por supuesto, yo sabía exactamente a qué se refería, pero nunca llegó a decirlo con todas las letras. De modo que fui a donde el MI6 tenía unas oficinas. Está claro que había varios Comandantes Ha¬lliday -que es el nombre que me indicó el profesor- porque conozco a otras personas que se entrevistaron con otros Halliday.
Los servicios secretos británicos, a ser posible, reclutaban a sus agentes en el ámbi¬to universitario y al siguiente año de su entrevista, John Le Carré ya estaba trabajando como espía para el MI6, especializándose en el tejido y control de las redes de informa¬ción tras el telón de acero; y mientras escribía sus primeras novelas. En 1964, y como consecuencia del éxito de "El espía que surgió del frío", presentó la dimisión en el MI6 iniciando su carrera literaria con el nombre de John Le Carré, no con el suyo propio, que es David John Moore
Entre sus novelas -veinticinco- podemos destacar "El topo", "La gente de Smiley", "La casa Rusia", "El sastre de Panamá", "El jardinero fiel", o "El legado de los espías", por ahora su última novela, escrita a los 87 años. Muchas han sido llevadas al cine o como series en televisión. ("La chica del tambor", ahora mismo en Movistar).
En 1952, Martín Ritt (director de "El espía que surgió del frío") se vio envuelto en lo que se conoció como el Miedo Rojo, que fue un intento de los ultra conservadores en el Congreso de erradicar lo que vieron como influencia comunista en el cine, la televisión y el teatro. (¿?) Aunque no fue nombrado directamente por el comité que llevaba a cabo la inves¬tigación, Ritt fue mencionado en un boletín de derechas llamado Contraataque, publicado por un grupo formado por exagentes del FBI. Finalmente, la industria televisiva lo incluyó en la lista negra cuando ¡un tendero! lo acusó de donar dinero a la China comunista en 1951. En 1956, cuando parecía que el Miedo Rojo había comenzado a desaparecer inició su carre¬ra cinematográfica. Y a partir de aquí, siempre que pudo, tocó en sus películas temas como la corrupción, el racismo, la intimidación social del individuo y, lo más notable, la calidad liberadora de la comprensión y el valor de proteger a otros, incluso sacrificando la propia reputación, o la vida si era necesario. Entre sus mejores películas figuran "Norma Rae", "La tapadera", "Odio en las entrañas", "La gran esperanza blanca" o "Hud".
El protagonista de esta historia es Richard Burton el actor galés que triunfó en Hollywood, en Broadway y en los teatros de Londres, donde fue calificado como "El Príncipe de los Actores", dotado de una imponente presencia en la pantalla y de una de las mejores voces, fue nominado siete veces al Óscar pero jamás llegó a conseguir la estatuilla. Destacó como uno de los mejores actores del repertorio shakespeariano (sekpiriano), y en el cine aportó su capacidad interpretativa en varias películas como "Mirando hacia atrás con ira", "Cleopatra", "La noche de la iguana", "El asesinato de Trotski" o "¿Quién teme a Virginia Woolf?". Con su vida marcada por el alcoholismo y su carácter violento, parecía haber alcanzado por fin el equilibrio después de su segundo divorcio de Elizabeth Taylor (se casaron dos veces), cuando lo sorprendió la muerte tras sufrir una hemorragia cerebral.
Claire Bloom, la protagonista femenina de esta historia (conocida por sus simpatías por la izquierda) triunfó en el teatro haciendo de Ofelia en "Hamlet", y como Blanche DuBois en "Un tranvía llamado deseo". En el cine obtuvo gran popularidad al ser elegi¬da por Charles Chaplin para ser su pareja en "Candilejas". A raíz de esta película trabajó en "Los Hermanos Karamazov", "Confidencias de mujer", "La edad de la inocencia" de Scorsese o "Poderosa Afrodita" de Woody Allen. Estuvo casada con el actor Rod Steiger y con el escritor Philip Roth.
PARA EL COLOQUIO
Para Alec no tiene sentido seguir viviendo después de que asesinan a Nan, lo único sincero que había en su vida, y prefiere dejarse matar por los suyos a seguir con ese juego demasiado cruel. Y nosotros, espectadores de ésta extraordinaria película, aún nos hemos quedado con los ojos fijos en la pantalla, mirando el último y largo plano en el que no que¬dan más que los muertos en ese paisaje desolado, mientras la luz del muro se va apagando.
La película (thriller trágico de bordes duros) nos ha llevado hasta ese final que deja un mal sabor de boca, agrio y definitivo. Alec Leamas, ese hombre cansado, desilusionado, que no cree en Papá Noel, ni en Dios ni en Karl Marx, es el antihéroe de una película árida y áspera donde no tiene cabida la esperanza, que incide en los aspectos más mustios e ingratos de lo que significa ser un espía.
Como botón de muestra de las intenciones del director, ésta frase que Alec le espeta a Fiedler: "No creo en nada de lo que adormece al mundo. Me reservo el derecho a la ig¬norancia. Es la manera de vivir occidental".
El espacio real en el que viven los personajes de esta película es casi tan sórdido y des¬agradable como el mundo de los espías. Todo cubierto por un halo de melancolía y deca¬dencia. Apenas hay espacios con luz, o donde los personajes sonrían o no estén crispados.
La película está perfectamente doblada (buenas voces) con los tú y los usted en sus sitios, cosa que no ocurre en los subtítulos.
La película tiene su baza más fuerte en la poderosa interpretación de Richard Burton. Cuenta Le Carré que estuvo en el rodaje de la película, y que "si Leamas ca-minaba solo, también lo hacía Burton, si Leamas guardaba media botella de whisky en el bolsillo de su impermeable, Burton también lo hacía... Richard estaba siendo Alec Leamas todo el tiempo."
Los planos son largos y contenidos, angustiosos a veces. Los personajes desaparecen del encuadre y éste aún continúa, como cuando sacan a rastras a Leamas de la prisión.
"El Espía que Surgió del Frío", realizada en pleno auge de las películas de James Bond, nos ha conducido a ese momento histórico en el que el mundo se concentraba en dos bandos ideológicos, uno capitalista y otro socialista, y Berlín era la base de operaciones de muchos espías que merodeaban por sus calles trayendo y vendiendo secretos de Estado de un grupo a otro, falsificando información y promoviendo traiciones.
"¿Qué crees que son los espías?... Un atajo de desdichados, bastardos como yo. Hombres insignificantes, borrachos, funcionarios que juegan a vaqueros para dar brillo a sus precarias vidas".