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Locas de alegría
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FICHA TÉCNICA
Titulo original: Days of wine and roses
Año: 1962
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Dirección: Blake Edwards
Guion: J.P. Miller
Música: Henry Mancini
Fotografía: Philip H. Lathrop (B&W)
Reparto: Jack Lemmon, Lee Remick, Charles Bickford,
Jack Klugman, Alan Hewitt, Tom Palmer, Jack Albertson, Debbie Megowan
Género: Drama, Romance, Alcoholismo.
Sinopsis:
Joe Clay, jefe de relaciones públicas de una empresa de San Francisco, conoce durante una fiesta a la bella Kirsten Arnesen. La muchacha se muestra cautelosa al principio, debido a la afición de Joe a la bebida, pero después sucumbe ante su simpatía y se casa con él. Tienen un bebe, y todo parece ir bien. Pero Joe bebe cada vez mas y, lo que es peor, arrastra a su mujer que es abstemia. Los dos se convierten en alcoholicos, y en sus ratos sobrios piensan como abandonar su adicción.
La película es una adaptación de un drama televisivo del mismo nombre de mucho éxito que se había emitido en 1958 como episodio de la serie de antología Playhouse 90, de la CBS.
PRESENTACIÓN "Días de vino y rosas"
Premios: 1962. Oscar a la mejor canción. 5 nominaciones. Oscar mejor actor y mejor actriz
1962: 4 nominaciones Globos de Oro: Película drama, director, actor, actriz
1963: Premios BAFTA: 3 nominaciones incluyendo a actor extranjero (Lemmon) 1963: Festival de San Sebastián: Mejor actor (Lemmon) y actriz (Remick)
Director: William Blake Crump (Tulsa, Oklahoma, 26 de julio de 1922 – Brentwood, California, 15 de diciembre de 2010), conocido artísticamente como Blake Edwards. Fue director, guionista, productor y actor de cine estadounidense de gran prestigio, especialmente conocido por crear a la Pantera Rosa,
Antes de escribir guiones para cine, mientras escribía para radio y televisión empezó su acercamiento al cine como extra. En 1942, dio sus primeros pasos como actor, en la película Diez héroes de West Point. Un drama bélico, dirigido por Henry Hathaway, La participación de Edwards en la película es bastante irrelevante, interpretaba un pequeño papel secundario y ni siquiera aparece mencionado en los créditos. Su primer guion para el cine fue el del western de 1948 dirigido por Lesley Selander: Imperio del crimen. El guion no lo escribió en solitario, sino que fue coguionista junto con John Champion. Además de colaborar en el guion, ambos fueron productores de la película.
Su primera película como director fue Venga tu sonrisa de 1955. Es la primera película del equipo formado por Blake Edwards con Richard Quine. Entre 1952 y 1958 firmaron conjuntamente siete guiones para la Columbia Pictures. Cinco de las películas, las dirigiría Quine; las otras dos, Edwards. Su carrera abarca 50 años. Aunque, etiquetado para la historia como "director de comedias", Edwards se ha paseado por todos los géneros y algunos de sus melodramas se han convertido en verdaderos clásicos.
Como director de cine, su última película fue, El hijo de la pantera rosa de 1993, con Roberto Benigni. Edwards ha pasado a la historia del séptimo arte por: Desayuno con diamantes (1961) con Audrey Hepburn sobre la novela de Truman Capote; Días de vino y rosas (1963), con Jack Lemmon, Lee Remick y Charles Bickford; Operación Pacífico (1959), con Cary Grant; The Party (El guateque) y La pantera rosa (1963) con todas sus versiones.
El éxito comercial y recaudatorio de La pantera rosa fue de tal magnitud que marcó la carrera del director. Al año siguiente se rodó una nueva version. Después, Edwards fue grabando una nueva versión cada vez que tenía falta de liquidez. Además, su prestigio le ha permitido incluir su nombre en el propio título: por ejemplo, Blake Edwards son of the pink Panther.
Como director siempre se ha destacado, por su experiencia previa como actor, dejaba mucho margen de acción a los actores. De hecho, esperaba a ubicar definitivamente las cámaras hasta después de los ensayos en el set de rodaje. Además, es fundamental la colaboración entre Blake Edwards y el compositor Henry Mancini, de cuyos frutos han salido muchas de las mejores bandas sonoras de la historia, siendo solo un ejemplo, la célebre canción Moon River de Desayuno con diamantes y Days of wine and roses.
Los actores principales:
Lee Remick nació en Quincy, población cercana a Boston, en el estado de Massachusetts. Sus padres se divorciaron cuando tenía aún pocos años y fue a vivir con su madre a Nueva York. En el colegio tomó clases de actuación y después estudió interpretación en el Barnard College y en el famoso Actor's Studio. Terminados sus estudios comenzó a trabajar en el teatro y también en televisión.
En 1957 consiguió su primer papel en el cine, en la película Un rostro en la multitud, de Elia Kazan. Después participó en otro éxito, The Long, Hot Summer (El largo y cálido verano).
En 1959 se convirtió en estrella a raíz de su papel de protagonista junto a James Stewart en Anatomía de un asesinato, de Otto Preminger. En 1962 obtuvo el Oscar como mejor actriz principal en Días de vino y rosas de Blake Edwards, con Jack Lemmon.
En 1966 triunfa en Broadway encabezando el elenco de la obra Wait Until Dark en una producción dirigida por Arthur Penn y que luego sería llevada al cine con Audrey Hepburn en el mismo papel.
Después de participar en otras películas de cine y también de televisión, en 1970 Remick se fue a vivir a Inglaterra, donde participó en varias películas. En 1976 es de especial recuerdo su papel como la esposa del embajador Robert Thorn interpretado por Gregory Peck en el popular y clásico film de terror La profecía.
De regreso en los Estados Unidos, formó en 1988 una propia compañía productora con dos socios, uno de los cuales fue el conocido actor James Garner. En los últimos años se dedicó sobre todo a la televisión, para la que hizo películas y mini-series. Más de la mitad de los filmes en los que intervino a lo largo de su carrera fueron para la televisión, medio en el que fue una actriz especialmente popular y apreciada.
Falleció en Los Ángeles el 15 de julio de 1991 a los 55 años de edad, afectada de cáncer de hígado y renal.
Jack Lemmon: John Uhler Lemmon III (Newton, Massachusetts, 8 de febrero de 1925-Los Ángeles, California, 27 de junio de 2001), más conocido como Jack Lemmon, actor estadounidense. Resaltó sobre todo por sus películas con Billy Wilder. Ganó dos Premios Óscar de ocho nominaciones: el primero en 1955, por la película Escala en Hawái, como mejor actor de reparto, y el segundo, en 1974, por Salvad al tigre, como mejor actor.
Es considerado como uno de los actores más respetados y aclamados de su generación. Así como uno de los actores más populares del Cine clásico de Hollywood.
Su carrera como actor le llevó personificar papeles de diferentes géneros, especialmente el drama y comedia.
En los años 1950, empezó interpretando a personajes secundarios en películas como el musical cómico-dramático Marino al agua (1953), La rubia fenómeno (1954), Pfhht! (1954), Mi hermana Elena (1955), Fuego escondido (1957) o Cowboy (1958). Por su trabajo en Escala en Hawái (1955) gana su primer premio Óscar, en este caso al mejor actor secundario.
En Operación Gran baile (1957) obtuvo su primer papel coprotagonista y en Me enamoré de una bruja (1958) compartió cartel con Kim Novak y James Stewart. Pero, fue con Con faldas y a lo loco (1959) cuando empezó su éxito y también su primera película con el que sería su director fetiche.
El apartamento (1960), junto a Shirley MacLaine y Fred MacMurray, puso de relieve la maestría de este actor para dominar los detalles de un personaje tan sencillo, pero rico en matices. La película ganó varios Oscar y Jack Lemmon ya era conocido por todos.
Su siguiente película importante fue Días de vino y rosas (1962), dirigida por Blake Edwards. Después interpretó al protagonista de la comedia La misteriosa dama de negro (1962), nuevamente con el director Richard Quine y Kim Novak. En 1963, tres años después repite papel protagonista junto a Shirley MacLaine en Irma la dulce.
Pero, su carrera cambió en 1966. Lemmon y Walter Matthau llevaron al cine En bandeja de plata (1966), y todo cambió. La película fue un éxito rotundo y se convirtieron en una pareja de cine inseparable. Billy Wilder volvió a dirigirles en Primera plana (1974) y Aquí un amigo (1981).
Años 1970 y 1980
Por su actuación en Salvad al tigre (1973) ganó su único premio Óscar como mejor actor principal; en realidad este galardón hay que considerarlo tardío o de consolación porque Lemmon había tenido papeles muy superiores en la década anterior.
En esta época inició su madurez interpretativa como actor, con incursiones en un cine más comprometido y dramático que antaño. A modo de ejemplos: El prisionero de la segunda avenida (1975) y El síndrome de China (1979).
Volvió a estar nominado al Oscar por su papel en Desaparecido (1982), basado en la historia real del periodista estadounidense Charles Horman. También actuó en la obra de teatro Long Day's Journey into Night (1986) y de televisión El asesinato de Mary Phagan (1988).
Años 1990
En su última etapa redujo su actividad, aunque participó en filmes de prestigio, como , Éxito a cualquier precio (Glengarry Glen Ross) de James Foley,
En 1996 le fue otorgado el Oso de oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín, en agradecimiento a toda su carrera
La película y los temas a debate
Las interpretaciones son un punto y aparte, creo que es de justicia calificar de sobresaliente para arriba el papel de Kirsten como beoda impenitente, interpretado por la maravillosa, bella y con una vis dramática única, Lee Remick sabe hacer de su interpretación un llanto, un quejido, un grito a la impotencia de no poder abandonar la ginebra que la mata; está magnífica, pura emoción.
De Jack Lemmon apenas hay nada que añadir: actor privilegiado que sabe la expresión que necesita en cada momento, para comunicar alegría, tristeza, dolor, zozobra. Ha sido y es un grande, uno de los actores principales del Hollywood de siempre, que hace aquí uno de los grandes papeles dramáticos de su vida. Lemmon borda el papel de Joe y lo traslada a modo de canto a la esperanza de que es posible, que se puede dejar de beber, una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo.
Están igualmente geniales en el film Charles Bickford, Jack Klugman, Alan Hewit, Tom Palmer, Jack Albertson o Debbie Megowan.
Días de vino y rosas es una película que debería ver mucha gente, pues son muchos los que abusan de la bebida diariamente, e incluso muchos los que en algún momento de sus vidas han abusado del alcohol. Tal vez sin llegar al extremo del film, pero esta obra es el paradigma de ese gran monstruo vivo y poderoso que es la botella para el bebedor y en el peor de los casos para el alcohólico, pues son dos cosas diferentes.
Una cosa es el bebedor que de tanto beber se torna adicto, y se distingue de quienes no pueden probar una gota porque hay una predisposición constitucional que les impele a seguir bebiendo desaforadamente hasta caer al suelo. Estos últimos son los verdaderos alcohólicos. El alcoholismo es una enfermedad seria que hasta ahora sólo los grupos de alcohólicos anónimos han sabido abordar con auténtica humanidad y efectividad.
El alcohol es un monstruo para mucha gente. Pero mientras los monstruos de ficción pueden llegar a ser hasta simpáticos, la botella es como un engendro invisible y presente en el imaginario colectivo en forma de padre, madre, amigo, hermano, vecino y tanta gente que echan por tierra su vida, su familia, su trabajo y su fortuna por engullir alcohol sin coto.
Un bebedor que vio este film hace la siguiente reflexión: «Cierto día contemplé un reflejo en la ventana y pude observar unos ojos dependientes de un último trago, una barba sin arreglar y una mueca desesperada. Al principio no me reconocí, me dio igual, y a mi paladar sediento también».
O como decía un genial y atormentado Francis Scott Fitzgerald: «Cuando bebo veo cosas» (sin duda en alusión al delirium tremens del alcohólico). O el gran escritor Truman Capote declaró, incluyéndose él: «Todos los escritores, grandes o pequeños, son bebedores compulsivos, porque empiezan sus días totalmente en blanco, sin nada».
Pero para mí, la película que mejor ha tocado el tema es ésta de Edwards, toda una apoteosis de emoción e inquietud. De cómo el alcohol proporciona unos instantes de aparente felicidad (días de rosas) y un largo desierto de páramo y desdicha (días de vino)
La película es buena de principio a fin. Hay escenas memorables, como cuando Jack Lemmon busca la botella en el invernadero, una escena gloriosa y conmovedora. Y hay otra cuando Kirsten, ebria en un motel de cuarta, le suplica a su esposo que había ya dejado la bebida que tome unos tragos con ella, que no la deje sola. Al principio él se niega pues sabe bien que empezar de nuevo será su perdición; y tiene una hija a su cargo. Pero su esposa se lo suplica. Él, ya en la puerta, se compadece por amor y bebe una copa con ella, la besa… y borrachera. Esta escena es también de alto voltaje.
Dos personas engullidas una y otra vez por un monstruo implacable, insaciable y tormentoso que sale por el gollete de una botella de licor blanco y espirituoso que conduce a la muerte. Él bajo la lluvia destrozando macetas mientras ella grita enloquecida. Ella, tan hermosa como frágil, agarrada a su botellón de ginebra.
Esta es una película de las grandes, un cine aleccionador, conmovedor, que lo tiene todo, que tiene a Lemmon, a Reemick, que guarda en el trasfondo a un fantasma endiablado siempre al acecho de la debilidad; un líquido adictivo y viscoso que apresa a sus víctimas.
Uno de los dramas más certeros sobre el alcoholismo, con la atractiva y agónica Lee Remick; una intensa cinta que traslada al espectador la angustia de los protagonistas. Billete sin retorno a los infiernos y un tinte sombrío en todo el metraje que produce fascinación a la vez que evita hacer juicios apresurados.
El alcohol en la adolescencia y juventud
El alcoholismo como enfermedad destructora de individuos, familias, carreras profesionales y salud mental
El alcohol y la cultura
El cine como medio didáctico para mostrar los peligros de alcohol.
Alfredo Álvarez.
PARA EL COLOQUIO
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