
Una historia de violencia
25/03/2016
Perdición
27/05/2016
FICHA TÉCNICA
Título original "Angel face"
Año 1952
Duración 91 min.
País Estados Unidos
Dirección Otto Preminger
Guión: Frank S. Nugent, Óscar Millard (Argumento: Chester Erskine)
Música Dimitri Tiomkin
Fotografía Harry Stradling Sr. (B&W)
Reparto: Robert Mitchum, Jean Simmons, Mona Freeman, Herbert Marshall, Leon
Ames, Barbara O'Neil.
Productora: Howard Hughes. RKO Radio Pictures
Género Cine negro. Intriga. Drama | Celos. Melodrama. Drama psicológico
Sinopsis:
Frank Jessup es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a la señora Tremayne que, según parece, ha intentado suicidarse. Sin embargo él sospecha que en realidad alguien ha intentado asesinarla. Allí conoce también a Diane, la hijastra de la señora Tremayne, una joven delicada, sensual y un tanto inestable, ante la que cae rendido inmediatamente. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "CARA DE ÁNGEL"
A lo largo y ancho de este ciclo hemos visto en las películas proyectadas tres aspectos fundamentales, característicos del Cine Negro: que generalmente se muestra una sociedad violenta, cínica y corrupta, dentro de un ambiente de pesimismo fatalista; que los finales suelen ser agridulces cuando no exponen directamente el fracaso del protagonista; y, en tercer lugar (aunque a veces toda la trama ronda a su alrededor) es la presencia de la femme fatale, que aunque aparentemente inofensiva, puede conducir a sus víctimas al peligro o a la muerte.
Las películas sobre mujeres fatales son incontables, y en este ciclo nos hemos encontrado con algunas, como en "Retorno al pasado" o "El halcón maltés", pero también en "Adiós, muñeca" y "La cosecha de hielo". De las siete películas que hemos visto hasta ahora, cuatro tenían femme fatale. Y vuelve a aparecer en "Cara de ángel", la película de hoy, o "Angel face", que suena como un título más sugerente.
La posibilidad de programar "Cara de ángel" me fue sugerida por una adicta al cine y a este Cine Club, aunque yo he esperado más de dos años para situarla en el mejor sitio de la programación, dentro de este Ciclo de Cine Negro que terminará el mes que viene.
El guión fue escrito por Óscar Millard, Frank S. Nugent y el no acreditado, como tantas veces, Ben Hecht, que tuvo mucha participación en la concepción y definición de las líneas básicas y generales de toda la historia, desarrollando un argumento original de Chester Erskine.
Buscando datos para el próximo Cine Club me he encontrado con una frase que define muy bien la película de hoy: "Quizá lo negro nos sale de dentro, un reflejo del interior del alma humana".
Las películas, antes de ser proyectadas en un cine, tienen sus propias historias. Como la de ésta, que merece contarse.
Así estaban las cosas en el momento de iniciarse este proyecto: Jean Simmons mantenía una tortuosa relación que empezó siendo romántica con el promotor de la película, el magnate y productor Howard Hughes, y que acabó llegando a los tribunales. Parece ser que Cara de ángel fue el fruto de una venganza de este productor que, además de su relación sentimental con Jean Simmons, la tenía bajo contrato para una serie de películas, pero solamente le quedaban dieciocho días de ese contrato con ella y Hughes, irritado por sus malas relaciones con la actriz, quería que rodara una última película con él, pero a la vez que sufriera en el rodaje. Para ello se puso en contacto con uno de los directores que había demostrado más fama de temible con los actores, Otto Preminger, a pesar de que éste estaba trabajando bajo contrato con otra productora. Pero Hughes movió sus hilos e influencias hasta conseguirlo, y a pesar de que Preminger, cuando leyó el guión le dijo al productor que aquel proyecto no le gustaba nada, no tuvo más remedio que aceptar. Total, que "Cara de ángel", como muchas obras maestras, empezó siendo una película que los profesionales llamamos de encargo, como yo hice poco más o menos todas las mías, al igual que casi todos mis compañeros en aquellos años. Sin buscar ningún tipo de comparación con el gran Preminger. Eso sí, Preminger puso como condición rehacer el guión, y Ben Hecht (aparte de los otros dos guiónistas, que son los que aparecen como autores) tuvo una participación relevante en la concepción y definición de las líneas básicas de la historia, y pulió y fue completando las escenas a medida que avanzaba el rodaje.
La fama de duro que Otto Preminger tenía con las estrellas de sus rodajes cristalizó en una secuencia de la película, donde Robert Mitchum, el protagonista masculino, tenía que abofetear a Jean Simmons, la protagonista. Preminger, insatisfecho por lo que él entendía falta de verismo en la escena, mandó repetirla hasta conseguir que la actriz llorara de dolor. Tras unas cuantas tomas, Mitchum se hartó y, diciendo: "¿Es así como quieres que lo haga, Otto?" le dio una bofetada a Preminger, pero de las que el director exigía. Tras la sorpresa inicial y hecho una furia, Preminger buscó a Howard Hughes para pedirle que echara a Mitchum del rodaje, pero el productor no atendió la exigencia y Mitchum continuó en la película.
Otto Preminger revolucionó el cine de Hollywood porque se atrevió a tocar temas considerados vedados hasta el momento. Comprometido moral y socialmente con las libertades que promueve la democracia, luchó en sus películas contra esos tabúes: la droga en "El hombre del brazo de oro", la libertad sexual de la mujer en "Daisy Kenyon", el racismo en "Carmen Jones" y "Porgy and Bess", o la homosexualidad en "Tempestad sobre Washington". Pero también hizo obras como "Río sin retorno", "Buenos días, tristeza", "Anatomía de un asesinato", "Éxodo", o "El cardenal".
Ni su inscripción en la lista negra del macartismo ni la censura (siempre se cuenta que Preminger fue uno de los primeros directores que quebrantaron la censura en los Estados Unidos), le impidieron exhibir sus películas más polémicas, tal y como él las había concebido.
Especialmente memorables son las incursiones de Preminger en el género negro. Empezando por "Laura" (su gran película, que ya vimos), el director firma una serie de estudios psicológicos muy notables con "¿Ángel o diablo?", "Vorágine", "Al borde del peligro", "Cartas envenenadas" o "Cara de ángel".
El toque de autor de Preminger es la imparcialidad respecto a lo que muestra en la pantalla y, sobre todo, la ambigüedad moral de los personajes.
La revelación británica de Jean Simmons, la protagonista de "Cara de ángel", se produjo gracias a su intervención, siendo una adolescente, en la película de David Lean "Cadenas rotas". Entre sus muchas interpretaciones destacan "Hamlet", con Laurence Olivier, "Horizontes de grandeza", "Espartaco", "El fuego y la palabra", "La túnica sagrada", "Desiré", "Ellos y Ellas" o "Página en blanco". Richard Brooks, el director de cine que fue su marido, la dirigió en una rara y espléndida película, "Con los ojos cerrados", donde se contaba la generalmente aburrida y mala relación de la pareja, sus encuentros y desencuentros, y por la que Jean (un trabajo de gran sinceridad) fue candidata al Óscar, en la categoría de mejor actriz principal.
El protagonista es Robert Mitchum, del que ya hemos difundido en ocasiones pasadas su filmografía cuando vimos "La noche del cazador", "Adiós, muñeca" y "Retorno al pasado". Es el actor al que más veces hemos visto en Cine Club. Mitchum bromeaba a cuenta de su trabajo y de lo que los críticos decían de él: "Solo tengo dos modos de actuar uno es a caballo, el otro no". Solía decir.
Herbert Marshall es un actor de toda la vida del que recuerdo un dato curioso que ya conté cuando vimos "Ángel", de Lubitsch: si se fijan en sus andares, se puede descubrir que al actor le falta una pierna que perdió durante la Primera Guerra Mundial, y eso hace que se mueva de una manera especial, casi distinguida. Películas: "Duelo al sol", "El filo de la navaja", "La loba" o "La carta".
Bárbara O’Neill ya trabajaba en "Lo que el viento se llevó", donde hacía la madre de Escarlata O’Hara. Pero también hizo "Secreto tras la puerta" o "El cielo y tú".
Leon Ames ya había interpretado un personaje en la misma línea (era el fiscal) en la película "El cartero llama dos veces". Y Mona Freeman es una chica guapa que empezó de modelo, como tantas, a la que vimos en "La heredera".
En España tuvimos que esperar 30 años para contemplar "Cara de ángel" (la película es de 1952), porque la censura franquista entendía que Simmons era ¿cómo diría?, demasiado perversa para los ojos de los españoles de entonces. Nos hicieron el favor de pensar por nosotros.
Ahora nos vamos directamente a "Cara de ángel", y luego hablamos.
PARA EL COLOQUIO
Es asombrosa la sensación de vacío que producen los últimos minutos de la película que acabamos de ver, una vez que el coche se despeña. El silencio sobre la casa, el taxi que llega, el claxon, otro toque de claxon, y la música que ocupa el lugar del silencio con una respuesta casi fantasmal: es la banda sonora de Dimitri Tiomkin, con ese aire romántico a lo Rachmaninoff, que ya, desde los títulos de crédito, nos predispone y nos acompaña hasta el final.
Espléndida escena la que cierra la película. Por eso me reafirmo en que Preminger es casi una garantía de buen cine, bien hecho, de buen gusto, serio y sobrio.
No es fácil olvidarse de Jean Simmons después de ver esta película, vagando como un ángel de la muerte por esa casa ahora solitaria. Esa mujer que, con los ojos clavados en la nada toca dulcemente el piano mientras maquina sus intenciones oscuras. En una reseña que he visto por ahí el crítico decía: "¿Qué está pasando detrás de esta cara de ángel, vacía de cualquier expresión?" Y en otra crítica, el comentarista apuntaba que merece la pena grabar la expresión de la actriz y detener la imagen para observar su mirada con detenimiento.
Tremenda esta historia que nos deja el arquetipo de una mujer fatal cuya ambición la lleva a destruirse a sí misma, y con ella al hombre que ama (si de verdad lo ama), antes que renunciar a perder a éste.
Quizás a Jean Simmons le ayudara en su actuación la tortuosa relación que mantenía con Howard Hughes.
Jean Simmons, en la versión original, tiene voz de adolescente, lo cual la hace aún más enigmática, pero también más vulnerable.
Hay un aspecto del guión muy interesante, es el estudio de los personajes femeninos, articulado a través de la confrontación entre Diane y sus rivales: Su madrastra Catherine (Barbara O´Neill) y Mary (Mona Freeman) la novia de Frank (sobre todo en la cita que tiene ésta con Diane). Los tres personajes están muy bien definidos y se erigen como referentes femeninos en una sociedad dominada por los hombres. (El encuentro entre la novia y Jean Simmons).
Preminger ha pasado a la Historia del Cine como maestro de la ambigüedad. Utiliza un lenguaje diáfano, lleno de precisión y detalles reveladores, para describir lo ambivalente de la naturaleza humana, con abundantes matices y facetas.