
Ángel
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FICHA TÉCNICA
Título original “Atlantic City”
Año 1980
Duración 104 min.
País Canadá
Dirección Louis Malle
Guión John Guare
Música Michel Legrand
Fotografía Richard Ciupka
Reparto: Burt Lancaster, Susan Sarandon, Hollis McLaren, Kate Reid, Robert Joy, Cec
Linder, Michel Piccoli, Al Waxman, Robert Goulet, Wallace Shawn, Harvey Atkin
Productora: Coproducción Canadá-Francia-Estados Unidos; Selta Films (Montreal),
Cine-Neighbor, International Cinema Corporation, CFDC
Género Drama. Romance | Crimen. Drogas. Vejez. Neo-noir
Sinopsis:
A Lou Pascal (Burt Lancaster), un viejo gángster de poca monta que consigue algún dinero con las apuestas, lo mantiene en realidad la viuda de su antiguo jefe. En el mismo edificio que él vive Sally (Susan Sarandon), una atractiva mujer aspirante a croupier cuyo cuerpo lo tiene obsesionado. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "ATLANTIC CITY"
"Atlantic City", es la película de hoy dentro del ciclo "Películas que dejan huella". La antigua capital de los gángsters de la costa este que resurge con la llegada de los casinos y el juego.
El realizador Louis Malle retrató en 1980 una ciudad que trataba de cambiar su imagen abriendo espacios en su suelo para alojar los futuros casinos. Pese a tratarse del momento inaugural de un futuro enclave del juego, el filme muestra un ambiente deprimente en el que malviven los personajes.
Louis Malle, el director, que fue miembro destacado de lo que se llamó la Nouvelle Vague hizo películas muy interesantes a lo largo de su carrera, como "Ascensor para el patíbulo", "Los amantes", "Fuego fatuo", "Lacombe Lucien", "El soplo al corazón", "Adiós, muchachos" Y en América rodó cuatro películas espléndidas: "La pequeña", "Mi cena con André", "Vania en la calle 42" y "Atlantic City".
Desmontó muchos tabúes y algunas de sus películas levantaron cierta polémica escandalosa por su reivindicación de personajes despreciados o mal vistos por la sociedad, o por el tratamiento que daba a los temas que tocaba, como el incesto, el colaboracionismo francés, la infidelidad, la prostitución infantil, la ocupación nazi o las relaciones sexuales.
Burt Lancaster, el hombre de la sonrisa abierta, blanca y atractiva, protagonizó todos los géneros cinematográficos. Pero antes estuvo unido a un espectáculo circense y mostró allí sus aptitudes acrobáticas. Entre las películas más importantes de Burt Lancaster destaco "Voces de muerte", "El abrazo de la muerte", "De aquí a la eternidad", "Apache", "Veracruz", "Trapecio", "Duelo de titanes", "Mesas separadas", "Los que no perdonan", "Vencedores o vencidos", "El hombre de Alcatraz", "Siete días de mayo", "El tren", "El Gatopardo", "Los profesionales", "Confidencias" o "Novecento". El actor consiguió el Óscar con "El fuego y la palabra".
De Susan Sarandon hay que recordar "Primera plana","La pequeña" "The Rocky Horror Show", "Las brujas de Eastwick","Thelma y Louise" o "En el valle de Elah". El Óscar lo consiguió con un título dirigido por su excompañero sentimental, Tim Robbins,
con la película "Pena de muerte". Cuando rodaron "Atlantic City", Louis Malle y Susan Sarandon eran pareja en la vida real.
La actriz Kate Reid, importante personaje en esta película, hizo "La muerte de un viajante", "Equus", o "Propiedad condenada"; y trabajó en aquella serie mítica a la que todos nos asomamos al menos una vez: "Dallas".
Michel Piccoli rodó con Buñuel varias películas, como "Diario de una camarera", "Belle de jour", "El discreto encanto de la burguesía", "El fantasma de la libertad" o "Ese oscuro objeto de deseo". Con otros directores hizo "Las cosas de la vida", "La gran buff", o "Tamaño natural", de Luis García Berlanga. Después, también con Berlanga, hizo "París-Tombuctú".
Y la última en la que le hemos visto ha sido "Habemus Papam", de Nanni Moretti.
A propuesta de Susan Sarandon, el guión lo escribe John Guare sobre lo que estaba pasando en Atlantic City, la ciudad en la que acababan de legalizar el juego. Acababan de abrir dos casinos y estaban construyendo varios más. Descubrimos los contrastes: todo el brillo de los casinos frente al resto de la ciudad que era, literalmente, un barrio marginal.
La evocación de ese tiempo que hace Louis Malle se refleja en los personajes. Ellos son el punto de partida y el punto final de una historia que habla de oportunidades perdidas, de deseos inacabados, de sueños interrumpidos por una vida que no ha parado de truncar sus esperanzas.
PARA EL COLOQUIO
Louis Malle, dijo una vez: "Los cineastas no trabajamos para la posteridad. Creamos con celuloide y pigmentos químicos que no duran mucho. Se desvanecen. En doscientos años no quedará de nuestro trabajo nada más que polvo". Bueno, doscientos tal vez son muchos; pero sobre esta historia han pasado 35 años y ahí está como si nada.
Hay una intención clara en la decisión de que los tres personajes principales vivan en un edificio que ha sido condenado por la demolición. Son personajes endebles, manejados por la vida y las circunstancias, que se agarran a las últimas posibilidades de superación que les ofrece la vida. Deseos inacabados, sueños interrumpidos. La amargura de un tiempo que se ha ido definitivamente sobrevuela toda la película.
Detalles: Todo es cutre en la película, como la gabardina con el cinturón de otro color, desteñido, del protagonista, el artilugio del aparcamiento con ascensores, hasta el cantante que anima a la gente en el hospital que ha donado Frank Sinatra. Lo hortera del traje que se compra, el concurso de dobles de Betty Grable…
Lou afirma haber estado con los grandes en Las Vegas en los viejos tiempos: "cuando el juego era emocionante porque era ilegal". Dice haber sido compañero de celda de Bugsy Siegel y que se codeó con Al Capone, Lucky Luciano y Nucky Thompson (el personaje de "Broadway Empire"). Y ahora lo que hace es una ruta diaria tomando apuestas baratas.
Queda implícito que Grace le mantiene a flote.
A propósito de los derribos que vemos en la película, John Guare, el guiónista, recuerda:
"Estábamos constantemente ajustando el guión a lo que estaba pasando en Atlantic City. Por ejemplo, nos enterábamos de que iban a derribar un edificio en particular y movíamos una escena a ese lugar para que pudiéramos tener el edificio al fondo mientras se rodaba".
En la parte final, Lou le cuenta a la chica cómo veía él el ritual de los limones, donde queda patente su admiración sensual por esa mujer. Y para mí, al menos, es como si volviera
ver la escena mientras lo cuenta.
El personaje de Burt Lancaster a la vez infantil, crédulo, patético y conmovedor, como en ese hermoso plano en el que Louis Malle escruta su frustración e impotencia cuando no protege a Sally atacada por los mafiosos, o la escena cuando se acuesta con Grace después de excitarse con Sally mientras el perro gruñe. La siguiente vez, cuando mata a los mafiosos, vemos la satisfacción de Lou. ¡Por fin, algo grande en su vida de cobardica!
¡Qué personaje el de Burt Lancaster!
Un espléndido Burt Lancaster encarna a ese "gángster jubilado", emblemático personaje en la decadencia más absoluta, ridiculizado y humillado por Grace, que encuentra su liberación a través de Sally. ¡Qué gran trabajo el de Burt Lancaster!
Perfecta e insufrible esa Grace interpretada magistralmente por Kate Reid. Y Susan Sarandon como acostumbra, buena actriz siempre.
Louis Malle renunció casi en su totalidad a la partitura compuesta por Michel Legrand, y prefirió otra banda sonora, tal vez más de acuerdo con la ciudad, el momento, y el clima que se respira.
JESÚS YAGÜE