
La Dama de Shanghai
30/01/2015
Atlantic City
27/03/2015
FICHA TÉCNICA
Título original "Angel"
Año 1937
Duración 91 min.
País Estados Unidos
Dirección Ernst Lubitsch
Guión: Samson Raphaelson (Teatro: Melchior Lengyel)
Música Friedrich Hollaender
Fotografía Charles Lang (B&W)
Reparto: Marlene Dietrich, Melvyn Douglas, Herbert Marshall, Edward E. Horton, Laura
Hope Crews, H. Mundin, Ivan Lebadeff, Dennie Moore, Herbe Evans, Ernest Cossart.
Productora Paramount Pictures
Género Drama
Grupos Adaptaciones de Melchior Lengyel
Sinopsis:
María es la esposa de Sir Frederick Barker, aristócrata británico que hace tiempo que no le presta atención. Enfadada, se va a París sin decírselo a su marido. María conoce allí a Anthony Halton, un americano con quien cena y visita los monumentos de la ciudad.
(FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "ANGEL”"
Cuentan cómo una mañana de 1943 la secretaria de Ernst Lubitsch llamó a Samson Raphaelson, el guiónista habitual de sus películas para decirle que Lubitsch había tenido un infarto y se estaba muriendo. Raphaelson escribió entonces un obituario. Pero Lubitsch no murió aquella mañana. Cuatro años más tarde, el director llama de nuevo a Raphaelson para escribir juntos "La dama del armiño", que se convertiría en su última película, porque Lubitsch falleció apenas comenzado el rodaje.
La tarde en que acaban aquel guión (cuya película terminaría otro director, Otto Preminger), Lubitsch le confiesa a su amigo que ha leído la necrológica que escribió. Y le dice: "Lo aprecié, Sam. Realmente aprecié tu gesto". "¿Solo lo apreciaste? Raphaelson se indigna. Y Lubitsch trata de ser amable: "Sí, claro, está bien… Pero bien no es suficiente.
Para nosotros tiene que ser genial". "¡No era más que una primera versión!", le contesta Raphaelson, como un niño. "Te creo, Sam. Estoy convencido de que si mañana caigo muerto harás un trabajo de pulido que me encantaría leer por adelantado". Pero acaban arreglándolo los dos juntos. Gran escena que no está en ninguna de sus películas: Lubitsch corrigiendo su propia necrológica con su guiónista de cabecera.
Ángel es una de las grandes películas de Lubitsch, como "Ser o no ser", "Ninotchka" o "El bazar de las sorpresas", normalmente no citada entres sus mejores obras.
Entre el resto de las películas de Lubitsch, además de las citadas, están "El diablo dijo no", "El pecado de Cluny Brown" o "La octava mujer de Barba Azul".
El guión de Ángel es de Samson Raphaelson, colaborador de Lubitsch en 9 de sus películas, adaptando la obra teatral "Ángel" del dramaturgo húngaro Melchior Lengyel. Y se estrena en 1937.
Ernest Lubitsch, alemán de origen judío, comenzó como actor en el teatro y estuvo entre el elenco que dirigía el muy famoso director Max Reinhardt. En el cine empezó más tarde, también como actor, antes de dirigir en su propio país. Y después se trasladó a los Estados Unidos, donde se sitúa como un maestro consumado en cuanto rueda sus primeras películas americanas, a partir de 1922. He contado setenta películas desde que empezó en el cine mudo, en 1914. Y aunque su etapa alemana, poco tiene que ver con lo que hizo posteriormente, en toda su obra se advierte un punto en común: las mujeres. Y sobre todo las mujeres arrastradas por las pasiones.
En su aventura americana Lubitsch se encontró con un pequeño obstáculo, el Código Hays, un código moral que surgió en torno a 1930. Este código coartaba la libertad cinematográfica pero estaba totalmente asumido por las productoras. Lubitsch, en su manera de contar desde 1924, ya venía ocultando voluntariamente ciertas escenas más o menos escabrosas. Lubitsch optaba por no enseñar, y sí por su recreación figurada o metafórica.
Ernest Lubitsch afirmó que este método lo asumió cuando vio a una película dirigida por Charles Chaplin, titulada "Una mujer de París", de 1923.
El Código Hays fue un código moral, un sistema de censura con una serie de reglas restrictivas sobre lo que se podía, o no, verse en la pantalla. Fue creado por la Asociación de productores cinematográficos y se aplicó desde 1934 hasta 1967.
Total, que podríamos decir que el "Toque Lubitsch" es una manera de defenderse del Código Hays, de burlar la censura, aunque, según el propio Lubitsch, tal código nunca existió. ¿Pero entonces, qué era el "Toque Lubitsch? Lo que me parece a mí, sería sobre todo no ver, pero sí sugerir, usando los sutiles ingredientes de la ironía, la amargura y la risa, con el empleo de la elipsis y las puertas.
Lubitsch también utilizaba su" Toque" en el manejo de las puertas. Fue llamado "el director de las puertas". Y él mismo decía "que las puertas eran tan importantes como los actores". Era su forma de contar para que el espectador imaginara lo que podría estar pasando detrás, sin verlo.
La película transcurre en ambientes sofisticados, y en el mundo de las apariencias.
Sugiere todo lo que hay detrás. Lubitsch invita al espectador a descifrar, a mirar a través de las máscaras y las conjeturas. Invita a un juego de pleno disfrute.
Los protagonistas de "Ángel" son, sobre todo Marlene Dietrich, si bien acompañada de dos buenos galanes algo otoñales: Herbert Marshall y Melvyn Douglas.
Marlene Dietrich está considerada como uno de los más evidentes mitos del séptimo Arte.
Y según el Instituto Americano del Film, es la novena mejor estrella femenina de todos los tiempos Marlene era poseedora del título "las piernas perfectas" (se dice que fueron aseguradas por un millón de dólares). Fue la única estrella capaz de hacer sombra a la misteriosa Greta Garbo, con la que nunca tuvo relación. Precisamente, el motivo que le hizo abandonar el espectáculo fue cuando se rompió una de esas piernas perfectas.
Marlene Dietrich, además de "Marruecos", "El expreso de Shangai", "Berlín Occidente", "Encubridora", o "Vencedores y vencidos", tiene cuatro películas fundamentales que acreditan toda su trayectoria: "El ángel azul", "Testigo de cargo", "Sed de mal", y "Ángel".
Murió el 6 de mayo de 1992, a los 90 años, en París. A su funeral acudieron 3.500 personas, y una multitud que esperaba fuera del templo.
Melvin Douglas es el protagonista masculino de "Ninotchka", "Lo que piensan las mujeres", "La mujer de las dos caras", "Mar de hierba", "El gran pecador", "Capitanes intrépidos" y, sobre todo, "Hud", con Paul Newman y Patricia Neal, con la que ganó un Óscar.
Herbert Marshall hizo varias películas memorables, como "Cara de ángel", "El filo de la navaja", "Duelo al sol", "La loba" o "La carta". Un dato curioso, si se fijan en sus andares, es descubrir que al actor le falta una pierna que perdió durante la Primera Guerra Mundial.
Vamos ya a ver Ángel, la sexta película del ciclo "Películas que dejan huella", donde trataremos de detectar, entre otras cosas, los mecanismos interiores de ese legendario "Toque Lubitsch".
PARA EL COLOQUIO
En "Ángel", se nos cuenta la historia de una mujer que encarna dos personas; por un lado la mujer que viaja a París y por otro la que vive en Londres. Dos personajes diferentes, opuestos, frente a dos personajes masculinos que reflejan a lo que ella aspira, como un todo, pero que son dos partes que no se pueden unir.
Ángel es una película que se "desliza" más que suceder delante del espectador, empleando recursos cinematográficos a través de las puertas, la banda sonora, o la colocación de la cámara en el justo lugar donde debe estar.
El guión dispone de casi una perfección entre la unión de las escenas y el desarrollo de las mismas.
¿Cómo nos enteramos de que el salón de la casa de la Gran Duquesa es una casa de citas?.Con un trávelling sin sonido que recorre el exterior cuando ella ya está dentro, pero no lo sabe, aunque lo intuya.
Cuando Hilton compra un ramillete mientras Ángel desaparece y lo adivinamos viendo a la florista. Lo importante queda fuera de campo, fuera del encuadre.
El Código Hays prohibía las camas de matrimonio, tenían que ser dos camas. Y hay un par de escenas sobre esto en las que se burla del "Eres un ángel", le dice el marido: el nombre que le ha puesto el otro.
La foto de ella encima del piano, dada la vuelta, y Hilton, curioso, va hacia ella, aunque no lo vemos.
Lo que sucede en la cocina con la entrada de los platos de los comensales, nos muestra lo que está ocurriendo en la mesa.
El cenicero lleno de colillas encima de la cama de Ángel, al lado del pasaporte (París) y la lámpara encendida.
El marido descubre la infidelidad de su mujer a través de una llamada telefónica y una melodía que escucha El sueño que ella le cuenta al marido para que el espectador descubra lo obvio: la soledad de Ángel.
Escenas de los criados y cómo a través de ellos sabemos lo que les ocurre a los protagonistas, interpretados por esos actores secundarios maravillosos que poblaban el cine.
Muchas partes de la historia son vistas desde su punto de vista. El clasismo entre ellos.
La secuencia final donde los tres protagonistas se encuentran en la casa de la Gran Duquesa, cada uno en una habitación distinta.
Gran final, con ella detrás de su marido…
La simbiosis de Marlene Dietrich con ese ser celestial cuyo sexo siempre está en entredicho, es perfecta. Su capacidad para ser y representar simultáneamente una cosa y su contraria sin mover una ceja, o arqueándola ligeramente como mucho. Hermosa Marlene Dietrich, sublime, femenina. Inigualable.
Un equívoco complejo es el que hace que los dos hombres conversen sobre la dama misteriosa, sabiendo el espectador, antes que ellos, que uno es el amante de un día y, el otro, el marido de la dama.
La música de Frederick Hollander incluye la canción "Ángel", que se oye sobre los créditos iniciales y finales, también como fondo sonoro, y en una versión para violín (restaurante) y otra para piano (María y Anthony la interpretan al piano).
La hermosa fotografía, Marlene tan guapa. La luz bien puesta hace milagros.
Lubitsch nunca ganó un Óscar, ni un premio de la Crítica, pero ya se sabe (no hay más que ver los Óscar) que los talentos cómicos pocas veces tienen tanto peso como los talentos dramáticos.
JESÚS YAGÜE