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FICHA TÉCNICA
Título original “Wandafuru raifu” ("After Life")
Año1998
Duración 118 min.
País Japón
Dirección Hirokazu Koreeda
Guión Hirokazu Koreeda
Música Yasuhiro Kasamatsu
Fotografía Yukuru Sato
Reparto: Arata Iura, Erika Oda, Susumu Terajima, Takashi Naitô, Kyôko Kagawa,
Kei Tani, Taketoshi Naitô, Tôru Yuri, Yusuke Iseya, Sayaka Yoshino, Kazuko Shirakawa,
Kotaro Shiga, Hisako Hara, Sadao Abe, Natsuo Ishido
Productora Engine Film Inc, Sputnik Productions, TV Man Union
Género Drama. Fantástico | Sobrenatural
Sinopsis:
A mitad de camino entre el Cielo y la Tierra, los que acaban de morir son recibidos por unos guías que les ayudan a examinar sus recuerdos con el fin de rememorar un mo-mento decisivo de sus vidas. Cada uno de los muertos debe escoger un único recuerdo para que sea plasmado en una película y poder así llevarlo con ellos cuando vayan al Cielo. (FILMAFFINITY)
PRESENTACIÓN "AFTER LIFE "
El director y guionista Hirokazu Koreeda , de nacionalidad japonesa y nacido en Tokio en 1962, es uno de los máximos representantes de una nueva generación de ci-neastas asiáticos. Koreeda estudió en la Universidad de Waseda, de gran prestigio en los programas de Literatura, donde estudiaron figuras conocidas como Haruki Murakami y Tawara Machi.
Había querido ser novelista, pero tras su graduación trabajó como asistente de di-rección de documentales para TV "Man Union". Esta experiencia profesional le permitió hacer incursiones en temáticas de su interés, como el duelo y el comportamiento de los niños, en "Lessons from a Calf" (1991); la muerte propia y la cotidianidad en "August Without Him" (1994); y la importancia de la familia en la construcción de memoria en "Without Memory" (1996).
Cuando se trata de recordar a cineastas nipones surgen tres nombres: Akira Kuro-sawa que se caracterizó por llevar a la pantalla melodramas o historias épicas como "Ran", "Los siete samuráis" o "Dersu Unzala". Se piensa también en Yasuhiro Ozu que recrea dramas familiares con incursiones en la naturaleza, autor de "Cuentos de Tokio" o "Pri-mavera tardía" y por último Kenji Mizoguchi, "Las hermanas Gion".
Hay una influencia innegable en el cine de Koreeda de estos fabulosos directores, tanto por la forma de abordar la familia o la vejez, la memoria en las relaciones generacionales, por ejemplo, como por la técnica cinematográfica. Tratando temas actuales se le puede considerar un cronista de la vida contemporánea del Japón actual, aunque también ha hecho incursiones en la ciencia ficción, el cine histórico o el thriller cercano al terror psicológico. No obstante, él se considera muy próximo a cineastas occidentales como Ken Loach. Así se constata en películas como "La pequeña hermanita" (Cannes 2015).
Se dice que su cine trasciende fronteras geográficas y culturales para hablarnos de valores universales. El éxito obtenido en sus primeras películas, le permitió una autonomía financiera que propiciaría sus nuevas producciones.
Numerosos premios le consagran en festivales internacionales.
2004 - Mejor Actor en "Nadie sabe"; 2008 -"Aruitemo aruitemo", (Still Walking), "Caminando", Premio al Director de Blue Ribbon Awards; 2011 - "Kiseki" (I wish), "Milagro", "Lo más importante es la vida cotidiana". Mejor guión festival de cine de San Sebastián; 2018 - "Manbiki kazoku" (Shoplifters), "Un asunto de familia", Palma de Oro en Cannes y Premio Donostia.
AFTER LIFE (1998) "Después de la vida"
Recibió el Premio FIPRESCI (Federación Intenacional de la Prensa Cinematográfica) en el Festival de San Sebastián. En "After life" la estructura de la película viene marcada por los siete días de la semana. Destaca su técnica cinematográfica que partiendo de una elección formal, busca la máxima simplicidad con el mayor efecto. Los protagonistas tienen edades, profesiones y orígenes totalmente dispares.
La originalidad de la temática de esta película no reside solamente en la proyección hacia la otra vida, aparentemente exenta de religiosidad sino en la importancia y las diferencias que destacan los protagonistas. Hay que destacar que en algunas religiones orientales se persigue la salvación de forma individual, no colectiva, y tiene la característica de aceptar la reencarnación que está sujeta a las acciones realizadas en una vida para definir el estilo de la siguiente.
Si bien el planteamiento es universal (¿qué hay más allá?), la memoria de los protagonistas está íntimamente ligada a momentos históricos del siglo XX, a los usos y costumbres de la cultura japonesa y sus valores, en aquella zona geográfica del mundo.
Por ello conviene hacer un repaso de la reciente historia de Japón en sus intervenciones y relaciones con los países de su entorno, como China o Corea o su participación en las guerras que emprendió contra esos países y especialmente las dos guerras mundiales. También catástrofes, como el terremoto de 1923, son traídas a escena por los protagonistas.
Entre las particularidades están los lugares conocidos como Ginza, Hibiya, el Hotel Imperial en Tokio; juegos como el shogi; celebraciones nacionales como los cerezos en flor; costumbres cotidianas como el baño; el kimono y las prendas de vestir tradicionales, etc. Por no hablar de lo gestual que muestra sus formas de cortesía y en lo oral, exclamaciones coloquiales propias.
A pesar de esas peculiaridades, muchos valores universales se manifiestan claramente: el amor a una pareja, a la familia, a la naturaleza y al país, la fraternidad, la amistad, la nostalgia, la empatía.
PARA EL COLOQUIO
Una pregunta se nos antoja:
¿QUÉ DIRECTOR OCCIDENTAL PODRÍA HABER REALIZADO UNA PELÍCULA COMO ÉSTA? ¿EN QUÉ SE HABRÍAN DIFERENCIADO?